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Detectarla y erradicarla

Roque Albin Huerta
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José Roque Albín Huerta*

Roque Albin Huerta

Detectarla y erradicarla

Para poder conocer el significado del término maldad que ahora nos ocupa tocar, vamos a proceder a desmenuzar su origen etimológico, en este caso, hay que subrayar que deriva del latín, exactamente de malitas, vocablo que es el resultado de la suma de dos componentes léxicos de dicha lengua bien diferenciados, el adjetivo malus, que es sinónimo de malo, y el sufijo dad, que se usa para indicar cualidad, es decir, que se refiere a ostentar la cualidad de malo.

Existen diversas investigaciones acerca del origen común de la maldad humana, que se llama Factor D, y que, agrupa a nueve comportamientos maliciosos que expresan el núcleo oscuro de la personalidad que es el afán de poner por encima de los demás y de la sociedad, a cualquier precio, los intereses propios para lograr sus objetivos.

Ahora bien, relativo sobre el gen de la maldad se han realizado muchas investigaciones científicas y psicológicas resultando sumamente interesante, es así como se ha tocado que los psicópatas tienen una composición genética especial que determina su enfermedad, en contraposición es que también existen numerosos estudios que se centran en el debate sobre si existe o no el gen de la maldad, estudios que de por si no apuntan sobre la misma dirección de los anteriores, circunstancia que ha hecho que el debate se abra más aún al respecto.

En otro orden de ideas, a lo largo de la historia de la psicología ha habido numerosos experimentos que han cuestionado la maldad intrínseca en el ser humano a uno de ellos, lo han llamado experimento de obediencia de Stanley Milgram y, en este experimento se solicitaba a un grupo de voluntarios a que se colocaran un brazalete con descargas eléctricas con la finalidad de saber el potencial de resistencia que tenían y así comprobar el grado de maldad que podían causar, hay que mencionar que las descargas no eran reales, eran solamente con el propósito de conocer el grado de complicidad y de maldad del experimentador.

Analicemos desde otro punto de vista referente a la psicología budista en la que refiere que existe poca maldad en el mundo y lo que nosotros llamamos maldad, los budistas lo llaman ignorancia, la ignorancia, en resumen, sería el no saber conectarnos con nuestra auténtica naturaleza, esta naturaleza sería serenidad y amor hacia nosotros y hacia los demás, los budistas aseguran que todos buscamos la felicidad, sin embargo, no siempre acertamos en las formas, el Dalai Lama no califica a las personas como buenas o malas, sino que califica sus acciones de afortunadas o desafortunadas, es así que, según el historial de aprendizaje de cada uno de nosotros, nos han enseñado a buscar la felicidad de un modo u otro.

En una sociedad consumista donde prima el éxito personal por encima de todo, no es difícil caer en el egoísmo y la individualidad. Este pensamiento nos llevaría a mirar por nosotros mismos de tal modo que olvidamos a los demás. Y de esta forma, buscaríamos nuestra felicidad desde el egoísmo puede definirse como la preocupación excesiva por el beneficio propio a expensas de los demás y de la comunidad con la posible consecuencia, de hacer daño a los demás si fuera necesario.

En la práctica, esto significa que una persona que exhibe un comportamiento malévolo particular como que le gusta humillar a otros tendrá una mayor probabilidad de participar también en otras actividades malévolas como hacer trampas, mentir o robar, ello lo vemos, por ejemplo, en casos de violencia extrema, incumplimiento de normas, mentira y engaño en los sectores corporativo o público. Aquí, el conocimiento sobre el Factor D de una persona puede ser una herramienta útil, por ejemplo, para evaluar la probabilidad de que la persona vuelva a delinquir o participe en conductas más dañinas.

Finalmente, se dice que la maldad es parte del ser humano, viaja con nosotros en cada paso del camino como una parte más de nuestro cuerpo. Pero… Qué propicia el hecho de que algunos la utilicen y otros no, por qué algunas personas son malvadas y otras bondadosas, existe alguna forma científica de explicar por qué nos decantamos por una u otra cosa, o cual es la clave para erradicar la maldad en el ser humano.

rector general del Centro Universitario Uteg*.

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