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De pena ajena

Blanca Nieves Palacios
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Blanca Nieves Palacios Barreda

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Blanca Nieves Palacios

De pena ajena

Soportamos los mexicanos una serie de eventos que podríamos calificar de inconcebibles; no ignoramos la difícil situación por la que atraviesan en otros países y aún así, no deja de ser un motivo de vergüenza lo que aquí padecemos.

Literalmente, mantenemos a una privilegiada clase política, que disfruta de todo aquello de lo que los ciudadanos trabajadores carecen; si bien el actual Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al inicio de su sexenio decretó que: “nadie tendría un sueldo mayor que el devengado por el Presidente de la República”, tal decreto fue ignorado y, no pasó nada, a nadie se castigó, a nadie se despidió y a nadie se le bajo el salario, que van desde $250 mil hasta 450 mil pesos, mensuales.

Muchos funcionarios, ministros, diputados, senadores, consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), corrieron a ampararse contra dicho decreto; los jueces sin auto ampararse, simplemente lo ignoraron y a quienes lo solicitaban se lo otorgaban sin mayor problema rápidamente, a pesar de tener miles de casos por resolver que llevan años.

Hemos padecido por muchos años, la violencia impuesta por la delincuencia agrupados en organizaciones delincuenciales llamados, cárteles del narcotráfico que, en complicidad con los gobernantes en turno han implantado un verdadero terror entre la población.

Cuando entre estos grupos se dan diferencias o las autoridades policiacas detienen a uno de sus jefes, “capos” les llaman, se desata la violencia, y arremeten contra la ciudadanía, comercios, camiones urbanos, quemando lo que se les antoje, cerrando la circulación de vehículos; las autoridades al parecer, los dejan hacerse su catarsis; hacen sus desmanen, sueltan balaceras, dejando heridos, otros muertos y luego se retiran, y todo vuelve a la calma, por escasas semanas.

Por supuesto que las especulaciones e hipótesis no se hacen esperar y al no tener una información creíble por parte de las autoridades, tanto los medios de comunicación como la vox populi se expresa: “ya negociaron”, “ya soltaron a los capos detenidos”; “ya les devolvieron la droga incautada”.

La inseguridad y desprotección se padece a lo largo y ancho del país, porque los narcotraficantes, no solo se han dedicado a vender las drogas con las que han comercializado durante muchas décadas, en la actualidad, han “diversificado” su negocio, y secuestran personas para pedir rescate; cobran derecho de piso; extorsionan por teléfono, los robos conejeros, son cosa de todos los días.

Por si esto no fuera suficiente padecemos otro tipo de cárteles, el de los políticos, que han deformado a tal grado esta noble vocación que se organizan en partidos políticos, se registran en el INE, y reciben millones de pesos, “prerrogativas”, les llaman, mismas que provienen de los impuestos que pagamos los ciudadanos; sin ser o no afiliados a partido alguno a todos los mantenemos por igual.,

Otra incongruencia intolerable es la de: “las alianzas”; para no perder sus respectivos registros, se unen, cosa tal que no consultan con sus bases, pues son decisiones de sus dirigentes.

Generalmente los “dirigentes” de los partidos no son nombrados por los militantes, sino por las cúpulas que detentan el poder y tienen como características comunes ser: deshonestos; corruptos; autoritarios; cínicos; ambiciosos y oportunistas.

Habiendo perdido el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN) el poder que da la silla presidencial, decidieron conjuntar esfuerzos en unión con el  Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la clase empresarial, para convertirse en la oposición del presidente AMLO.

De este grupo opositor destaca el presidente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, que además se ostenta como diputado y con fuero; por desconocidas razones se autonombra, “alito”, quien ha venido siendo exhibido en decenas de videos como un verdadero corrupto, cuya monumental riqueza es inexplicable y un verdadero extorsionador de un gran número de empresarios.

Tanto del PRI como del PAN, los mexicanos hemos sido verdaderas víctimas, pero este personaje, “alito, que nunca debió haber llegado a la presidencia del PRI y menos al Congreso; su corrupción sin límites y la vulgaridad que utiliza en su lenguaje, nos avergüenza ante el mundo, no solo aquí en México.

Ignoramos como es posible que un hombre de esa calaña y con tal deshonestidad sea tolerado tanto en su partido, como en esa alianza a la que llamaron: “Vamos por México”; lo peor es que, las autoridades electorales nada digan al respecto y los ciudadanos, sigamos manteniéndolo tanto como diputado, como con las prerrogativas que al PRI se le dan.

@blanca Palacios

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