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Mujeres ¿invisibles aún?

Gloria Patricia Aceves

Espacio ecléctico

Gloria Patricia Aceves

Teorías van, y teoría vienen, sustentando el papel de la mujer, los tenemos desde la óptica historicista, en donde el rol femenino es participativo, pero no es el eje del estudio, también desde la perspectiva de Karl Marx y el materialismo histórico, en donde nos deja ver que toda la sociedad, y por ende, las mujeres, sucumben ante el sistema capitalista.

Y no debemos pasar sin ver dentro de la teoría filosófica postulada por Simonne de Beauvior, que valida con sustentos epistemológicos, la equivocación por la que se ha transitado socialmente y catalogar a las protagonistas de esta columna, como “No tiene proyecto de vida propia, ya que ha actuado siempre al servicio del patriarcado, constituyendo el segundo sexo”.

Esta referencia tomada de su libro “El segundo sexo” de la autora antes mencionada.

Podemos hacer un análisis, en donde el punto de partida sea la economía, entonces veremos la productividad femenil en tanto a la etapa histórica, el desempeño laboral, y factores ligados a la aparición de los talleres, la fábrica   y posteriormente la industria.

Mujeres al fin, iguales, diferentes, seres que se vinculan en un entorno junto con otros actores, que pueden ser los escenarios, los ambientes naturales o citadinos, y el mismo hombre, ahí, subsistiendo, creando, y proponiendo.

La monarquía europea, está llena de etapas agridulces, en donde la mujer transita entre lo abominable, deseable y lo impositivo del medioevo, me parece que este estadío es un avance, en donde por situaciones de gobierno y administración, se les confirió un rol serio, a aquellas a las que les tocó en suerte gobernar, claro que no por ello dejan de estar alejadas de las burlas, cuestionamientos y mal intencionadas jugadas políticas de todos los estratos sociales.

Esta etapa, digna no de un análisis como tal, sino de un verdadero disfrute, en donde a contra luz, veremos y entenderemos la heredad, que puede ser bien o mal vista, según la lupa del siglo 21, y dejar de sustentar   que el ideal actual de las hijas de familia es que sean como “una princesa”, y en suerte, la madre de la familia, se le trate “como a una reina”

Si queremos desenmarañar este complejo acerca del rol femenino, veremos como el género mismo, pasa por etapas en donde sobresale y se desaparece, como un capricho cíclico, me pregunto en qué momento, percibimos a la mujer como modelo de sumisión, sacrificio y entrega.

¿Será una jugada las   doctrinas capitalistas imperantes en las naciones europeas o anglosajonas? ¿Cuándo se heredaron aquellos cánones estéticos que imponen ciertas escalas a las que se deben de adecuar?  Cómo el tener un físico delgado, prohibir envejecer, ser quienes lleven el rol educativo de los hijos de una manera más preponderante. Cuando se vuelve consciente que las sociedades no han   avanzado a la par con todas las estructuras que las conforman, vienen las reacciones, el posicionarse, contigo, sin ti, o a pesar de ti, el reclamo de género por las situaciones no concretadas en el pasado.

A la mujer dale novelas en los medios, recetas de cocina, programas blof, inserta una mentalidad de que el objetivo es la maternidad, y que sea “eternamente bella” que su ideal sea una camioneta, que piense que manda en un matrimonio, que finalmente esas son las acciones que las hacen invisibles.

Si tu rol es social es el femenino, te puedes responder ¿Qué aportas desde la conciencia y no desde el reclamo? Y si tu rol es masculino, dime ¿Qué propones desde la inteligencia y la equidad? Acabemos de una vez con añejos conflictos y mirémonos, no desde de una perspectiva de géneros, sino como seres, personas, sujetos sociales, con realizaciones y necesidades. Seamos visibles, seamos libres, y seres independientes a la vez que complementarios.

Y tú dime ¿Eres invisible aún?

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