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Estrategias de seguridad nulas

Patricia Alvarado Defensora de Derechos Humanos

OBSERVANDO

Patricia Alvarado

“La militarización no es una opción para la pacificación”

Guadalajara, Jal.- Con la entrada del gobierno actual la militarización en la seguridad pública ha ido en aumento en diferentes acciones y rubros, no obstante, las estrategias que se han adoptado han sido nulas, la inseguridad persiste en las calles de cualquier estado del país.

     La sociedad civil ha sido fragmentada por actos tan violentos que rayan en el terrorismo: balaceras, feminicidios, secuestros, asesinatos, robo a mano armada, magnicidios.

    El Plan Nacional de paz y Seguridad 2018-2024, nos dice que “La seguridad de la gente es un factor esencial del bienestar y la razón primordial de la existencia del poder público: el pacto básico entre este y la población consiste en que la segunda delega su seguridad en autoridades constituidas, las cuales adquieren el compromiso de garantizar la vida, la integridad física y el patrimonio de los individuos. Para ello están dotadas de facultades e instrumentos como leyes y reglamentos, organismos de procuración e impartición de justicia y el uso exclusivo de la fuerza pública. Cuando las instituciones son incapaces de utilizar adecuadamente tales potestades y herramientas y fallan en su responsabilidad de preservar la vida, la integridad y la propiedad de las personas y las poblaciones, entra en crisis su primera razón de ser, se debilita el acuerdo que articula las instituciones a la sociedad, se degrada la calidad de vida y se pone en peligro la existencia misma del Estado”, unas aseveraciones que nos permiten ver claramente que el objetivo del plan nacional de paz y seguridad es un plan fallido por la crisis de inseguridad que está viviendo el país, sin que el gobierno actual establezca estrategias para garantizar la seguridad de la ciudadanía, antes bien con la proclama de la militarización vidas mexicanas han caído como es el caso del joven asesinado en Guanajuato por un militar describiendo la Guardia Nacional que fue causado por el “desconcierto y la incertidumbre”.

    La recriminación de la sociedad civil hacia el gobierno en asuntos de seguridad pública va en aumento, ya que a la entrada de este se subrayó que la inseguridad provenía de gobiernos anteriores, pero no es en la excusa y resentimiento hacia otros gobiernos como se va a acabar con la inseguridad, sino con una reingeniería y voluntad política de terminar con el cáncer de la inseguridad.

    La seguridad pública es esencial para el bienestar de cualquier comunidad, estado o país, su garantía recae en el poder que los mandantes otorgan al mandatario, y la exigencia de su cumplimiento en el derecho humano a la seguridad es necesario para el funcionamiento de la sociedad civil y asegurar calidad de vida digna la cual no es negociable.

     Los ejes rectores del Plan Nacional de Paz y Seguridad han sido arrollados por los altos índices de delincuencia y violencia: la erradicación de la corrupción y reactivación de la procuración de la justicia totalmente a la deriva, de todos es sabido de las corruptelas de funcionarios del gobierno en contra de la ciudadanía como es el caso emblemático  de la señora Alejandra Cuevas; la garantía del empleo, educación y salud se vio en franca decadencia porque en tiempos tan álgidos como la pandemia fue la sociedad civil quien sacó a flote al país; la garantía y el respeto a los derechos humanos vulnerados por los casos de violencia a estos en las migraciones de paso por nuestro país, por el nulo cumplimiento a la garantía del derecho a la educación, a la salud cuando la niñez muere por falta de medicamentos contra el cáncer, cuando los derechos de las mujeres no están garantizados al quitarles prestaciones tan necesarias como guarderías y refugios contra la violencia de género; la regeneración de la ética de la sociedad totalmente acabada cuando desde palacio nacional pulula la denostación; la estrategia del combate a las drogas nulificada por la estrategia “abrazos no balazos” que ha dejado a la ciudadanía en total indefensión convirtiéndose en “daño colateral”; la construcción de paz al declive porque se lleva a cabo con una paz negativa aquella que se impone por medio de las armas, de la militarización que no es ni siquiera una opción para construir paz; la recuperación del control de las cárceles y su dignificación sigue padeciendo el flagelo de la corrupción; el plan de seguridad pública para lograr la construcción de cultura de paz de mano de las instituciones y población ha sido bandera y botín político cuando desde el gobierno en turno llama “traidores a la patria” a todo aquel que no se esté de acuerdo con las ideas del gobierno.

    Así es que hay que reorientar el barco, velas y tripulantes de este país llamado México, con dignidad, fuerza, congruencia y amor al país que es de todos los mexicanos, en unidad y respeto de todas las fuerzas ciudadanas.

Por el bien de México, Pax.

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