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Aprovechémosla

Roque Albin Huerta

Generalidades

José Roque Albín Huerta*

Roque Albin Huerta

Aprovechémosla

El vocablo adversidad proviene de la palabra en latín, adversĭtas, que es la cualidad de adverso, se refiere a algo o alguien que resulta contrario u opuesto, desfavorable o enemigo. Es decir, es una situación adversa, contraria, de mala suerte, difícil de sobrellevar, es la suerte adversa, el infortunio, un suceso o una situación que se caracteriza y está dominada por la desgracia en la que se encuentra una persona.

Algunos sinónimos de adversidad son, infelicidad, desdicha, desventura, fatalidad, desastre, accidente, tribulación, dificultad, problema, tener mala pata, lo contrario a ello, es la felicidad, la prosperidad, la buena fortuna. Po esto, se dice que la adversidad tiene un carácter abstracto, normalmente nos referimos a una adversidad como un estado o una situación de determinada duración, y no a un solo acto desdichado, de mala suerte o desgraciado. Por lo tanto, la adversidad no es única ni accidental, sino más durable en el tiempo.

Este concepto, la adversidad es una prueba de resistencia que exige la mayor fortaleza del ser humano, pero no todos sabemos salir vencedores ante estos obstáculos, una gran oportunidad de lograrlo como ser humano y emprendedor es aprender a convertir la adversidad en oportunidad, y por tanto en algún tipo de beneficio personal y para el entorno nuestro.

Esto no es tarea fácil, sin duda que no, pero es aquí en que se debe ponen a prueba la genialidad de esos pocos que logran la increíble hazaña de ver el lado positivo de las adversidades y transformarlas en herramientas de éxito con asombrosa creatividad, es sabido ampliamente que muchas de las personas que han soportado grandes fracasos se convierten más resistentes ante cualquier adversidad futura

El entrenamiento que deja en la mente y el espíritu las adversidades es formidable, comparable al cuerpo modelo que dejan algunos deportes exigentes. Las situaciones difíciles ponen los sentidos humanos en máxima alerta, por lo que es en ese instante cuando la capacidad para innovadora despierta y el despliegue de creatividad explota en todo su esplendor. Las adversidades obligan a hacer ajustes y cambios en la dirección de nuestras acciones, desde luego, para eso debemos tener un espíritu y una mentalidad entrenados para soportar el fracaso, ya que los débiles sucumben y desisten, rápidamente.

El reto que debemos enfrentar es no temer al fracaso y ver cualquier tipo de adversidad como una cosa valiosa en la que aprendemos en cada caída en estos días en que el panorama económico se ha ensombrecido y la incertidumbre arropa el corazón de muchos, el cómo sobrevivir, encontrar alternativas y tomar decisiones es un tema primordial, es importante saber que cuando la tristeza y la desesperanza arropan tu corazón, el entendimiento se nubla, si se permitimos que el estrés y el sufrimiento nos invadan, nuestro sistema inmune descenderá, haciéndote presa fácil de enfermedades. Enfermándonos no lograremos nada.

En otro orden de ideas, cuando no podemos cambiar las circunstancias, debemos enfocarnos en cómo reaccionamos ante ellas, esto comienza por la manera en que las percibimos, es necesario adoptar una postura de poder, adueñarse de la situación, reconociendo que tienes el poder de manejarla y para ello debes abandonar el papel de víctima, aceptando que eres responsable absoluto de tus decisiones.

La autocompasión, culpar a los demás, pensar que todo lo mereces y que eres el centro del Universo, clamando por lo injusta que es la vida contigo; son actitudes que terminarán por lastimarte. Tú y solo tú, decides si permitirás que la adversidad te destruya o te fortalezca. Nos guste o no, la adversidad es parte de la vida. Todos la enfrentamos de una u otra manera. Hasta aquellos quienes piensas que no la confrontan, tienen sus propios problemas y te asombrarías su supieras de qué magnitud éstos pueden llegar a ser.

Por último, superar la adversidad es uno de los mayores retos de la vida y en ello está nuestro mayor aprendizaje, por lo tanto, el primer paso es aceptar nuestros problemas, nuestro dolor, nuestros desafíos y dificultades. El siguiente paso debe ser agradecerlos, pues gracias a ellos es que construiremos nuestro carácter y resiliencia.

 rector general del Centro Universitario Uteg*.

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