Saltar al contenido

Aliento para la paz

Observando

Patricia Alvarado

“La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla”.

Juan Luis Vives

Guadalajara, Jalisco.-  Ayer nos enteramos de que fueron asesinados 18 estudiantes y dos adultos por un chico de 18 años, este hecho ocurrió en Uvalde, Texas en Estados Unidos de Norteamérica, la niñez está siendo masacrada y no importando el país estas tragedias se están haciendo costumbre, cada vez las víctimas están más cerca de nuestra familia y conocidos,      

    En México a pesar de no tener conflictos armados, cada vez el uso de las armas se vuelve más cotidiano, pues la problemática reside en las guerras de cada Estado que lo conforman, guerras como la lucha contra el narcotráfico, la lucha contra la trata de personas, entre otras.

     En entornos nacionales es común que los mismos males sociales que aquejan a un estado, se repitan en otro estado de similitudes parecidas, movimientos contra la guerra y a favor de la paz los hacen acallar por medio del amedrentamiento, asesinatos, desaparición forzada, etc.,

     Los procesos de paz son procesos lentos y dan pie a la participación colaborativa de todas las personas en temas tan disimiles como la cultura política, la coherencia social, la resolución de conflictos desde diversos entornos tanto culturales, sociales, económicos, políticos como religiosos.

     La construcción de paz requiere de todos los esfuerzos en conjunto, la humanidad cada vez está más descarnada, se asombra menos ante los embates de la violencia.

     Importante es que nuevos bríos de concienciación social vuelvan a tomar el aliento de la paz, esa paz que todo mundo anhela pero que pocos se atreven a atravesar su camino.

     El camino de la paz es árido y a veces se camina en solitario, porque la paz es imperfecta y poco comprendida como una herramienta de cambio personal, global e integral, muchos ven a la paz como una moneda de cambio, como un botín político.  

     Para la construcción de paz se necesita empatía Mary Robinson ex Alta Comisionada de derechos humanos señala “En nuestro mundo interconectado, la empatía debe expandirse para abordar las grandes desigualdades que generan problemas de justicia”.

     La paz no tiene colores, es democrática, y es de una gran responsabilidad su promoción; hablar de paz requiere de enorme compromiso social porque encierra valores tan intrínsecos como la dignidad, aquella que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice a la letra: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

    Si queremos paz hay que atrevernos a construir y no a destruir, porque la paz se trata de justicia.

    ¿Y tú? ¿Te atreves hacer las paces?

Pax

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: