Universidades en declive

Blanca Nieves Palacios Barreda

Universidades en declive

No resulta fácil, como universitaria, hablar con verdad sobre, en lo que se han convertido las universidades públicas, esas que son sostenidas económicamente por los ciudadanos mediante los impuestos que, valga la redundancia, nos imponen los gobiernos en turno; no ocurre lo mismo a ojos visto por todos, con las universidades y colegios privados que van en auge, siendo propietarios las organizaciones religiosas y los mismos políticos a los que mantenemos también con los impuestos.

La Universidad Autónoma de México (UNAM), creada en 1910 bajo el interés de Justo Sierra, quien presentara su proyecto al presidente, Porfirio Díaz, decretando su formación el 26 de mayo de ese año, dejando así de ser parte de la real y pontificia organización clerical, quien la fundara en 1551 bajo el nombre de, Universidad Real Pontificia de México.

Como es bien sabido, desde su inicio la dirección de la UNAM era nombrada por el mismo presidente, posteriormente, por un grupo de políticos destacados, llamándosele, Junta de Gobierno.

La Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), tiene sus antecedentes desde 1872, surgiendo como, Liceo Rosales, en Mazatlán, Sinaloa; para 1918, con su traslado a la ciudad de Culiacán, se denomina Universidad de Occidente, otorgando su autonomía mediante el decreto del gobernador, Ramón F Iturbide; al pasar el tiempo y según gobiernos en turno el nombre iría cambiando: Universidad Socialista (1932); Universidad de Sinaloa (1941); Universidad Autónoma de Sinaloa (1965), refrendando la autonomía el gobernador, Leopoldo Sánchez Celis.

Actualmente llama la atención de lo que ocurre en nuestras universidades, no solo de la comunidad universitaria, sino de la sociedad en general, tanto de la UNAM, como de la UAS, sino de todas las universidades públicas de los diferentes Estados de la República, pues las han convertido, en verdaderos cotos de poder de grupos políticos que, se apoderan de los subsidios que se les otorgan para su cabal funcionamiento académico, de investigación, de impulso al deporte y a la cultura.

Del conocimiento general es el hecho que, hoy resulta más difícil que un joven que aspire a ingresar a una universidad lo logre, a que sea cooptado por cárteles delincuenciales o desaparezcan, muy lamentable, pero es la realidad que estamos viviendo; el haber quedado al descubierto que aproximadamente de 300 mil aspirante a ingresar a la UNAM, solo 30 mil serían aceptados, y que con valor muchos jóvenes denunciaron las trampas en los exámenes el “prestigio” de esta universidad así como la del rector y sus funcionarios ha quedado por los suelos.

Las limitaciones se replican en eso de las aspiraciones de los jóvenes a estudiar, a formarse como profesionistas, las altas cuotas están a la orden del día, cuando son públicas y sus padres las mantienen para todo el que quiera ingresar a ellas.

Son miles de millones que se otorga a las universidades como para que los rectores desvíen a sus arcas personales ese dinero que tiene un destino claro, pero que al intentar las autoridades realizar auditorías, se niegan a ellos, so pretexto de una muy mal entendida AUTONOMÍA, ésta claramente estipulado se circunscribe a LA LIBERTAD DE CÁTEDRA, no a la libertad de desviar el subsidio a sus cuentas bancarias y a la compra de bienes raíces para su propio beneficio, su familia y su incondicional grupo.

Tal cosa es claramente vista hasta por las autoridades, cuando declarando el rector Jesús Madueña Molina, habla de un quebranto financiero y lo adjudica a los jubilados, tal como lo hiciera el exrector Héctor Melesio Cuén, quien le regalo el puesto que hoy ostenta, por lo que opto por imponer una “reingeniería financiera”, y descontar tanto a jubilados como a trabajadores en activo un 20% de nuestro salario, algo sin lugar a duda un delito mayor.

Noticia en el Universal fue que: “el rector Jesús Madueña Molina y Juan Eulogio Guerra Liera, rector y exrector respectivamente de la UAS, enfrentaron investigación por causas judiciales por compras no licitadas, presunto abuso de autoridad, las que derivaron en acuerdos reparatorios y suspensión de procedimientos, condicionados a pagos económicos”.
Igualmente fue del conocimiento público la detención por corrupción de los rectores: José Alberto Abud Flores (Campeche); Alejando Vera Jiménez (Morelos); Gerardo Sosa Castelan (Hidalgo); José Ignacio Peña y Juan López Salazar -prófugo de la justicia- (Nayarit); faltando de su detención y aplicación de justicia, a Jesús Madueña Molina y Juan Eulogio Guerra Liera.

No es posible que Jubilados de la UAS y de otras universidades públicas, se vean obligados a interponer ante el poder judicial solicitud de amparo y demandas contra delincuentes que roban parte del salario de trabajadores y jubilados, con una impunidad y corrupción tal, que en esta 4ta Transformación ya no debe de existir, justicia y protección es lo que debe de imperar para el pueblo.

Saludos conciudadanos.

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