Tardes de familia

GOURMET VINTAGE

Víctor Vish Fernández

Si algo debo rescatar de este confinamiento, es las tardes de películas en familia, dándole calor, color y momentos que no olvidaré en la sala de su casa. Volví a llorar con la pelicula «El papelerito» de 1951, disfruté de un rico café en una tarde de llovizna viendo «Casablanca» y ver cómo Humphrey Bogart ayuda a su ex novia, la hermosa Ingrid Bergman. Y aún me sigue asustando «Hasta el viento tiene miedo», y aún sigo viendo una caricatura después de la película y antes de dormir. El Dalai Lama nos decía: “no busquemos la felicidad en lo que nos falta, seamos felices con lo tenemos”; noches de películas que a veces se acompaña con pizza a la leña y otras con palomitas de maíz caseras, cuando la quincena aún no llega, pero la unión y la tolerancia que se puso a prueba los primeros días, nos llevaron a que el crepúsculo de los días sean sagrados y dedicados a la familia. Estamos por entrar a una nueva normalidad, estamos en la puerta y con un pie adentro de cambiar hábitos y costumbres, pero ojalá que no cambie los momentos de calidad con la familia, eso nos llevará a recuperar valores humanos.

Con el aislamiento por Covid-19, la sala vuelve a ser el mejor lugar de convivencia familiar.
Foto: Víctor Vish

Las tardes de los domingos es para disfrutar del patio, música que va de Tin Tan a Bar Robot, de Agustín Lara a Soda Stereo, mientras cortamos un mango o granadas, comer bajo la sombra de los árboles, los chistes simples y malos no se hacen esperar, ni las anécdotas que te hacen avergonzar, como la vez que salí a abrir la puerta, resbale y una de mis sandalias salió volando, mi hermana asegura que hubo sismo con mi caída. O la vez que fuimos a cenar a los tacos de carnaza, y es cuando el taquero pregunta que si con todo la orden, Ángeles (mi hermana) responde que sí… a lo que el “Güero” (taquero) solo respondió: “perdón güerita, le preguntaba a la señora de atrás”; mi hermana se ruborizó y solo dijo: “perdón”. Eso se siente tan feo como cuando justo timbras para bajar del transporte público y el chofer pone una playlist de Luis Miguel. En fin, la pandemia nos ha permitido poner freno a la rutina, a la vida acelerada. Se que es difícil ver algo positivo a lo que estamos viviendo, pero intente fabricar bellos momentos, usted y su familia siempre recordarán estos días, y ojalá sea con una sonrisa.

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