CIUDAD DE MÉXICO — El Estadio Azteca se vistió de gala para presenciar una noche que prometía ser histórica, pero que terminó en un amargo despertar. En un partido de altas revoluciones y dramatismo puro, la Selección Mexicana se despidió de la Copa del Mundo 2026 tras caer 3-2 ante un imponente cuadro de Inglaterra, marcando así la primera derrota del Tri en una justa mundialista dentro del Coloso de Santa Úrsula.
El encuentro arrancó con un ritmo frenético. Empujado por el clamor de más de 80 mil almas, México buscó imponer condiciones desde el primer minuto, pero la efectividad británica no tardó en enfriar los ánimos. Inglaterra supo aprovechar los espacios en la zaga nacional y, con una contundencia quirúrgica, se puso al frente en el marcador, obligando a los dirigidos por el estratega nacional a remar contracorriente.

Fiel a la tradición del fútbol mexicano, el equipo no bajó los brazos. Con más garra que orden, el Tri logró recortar distancias e incluso poner a temblar a la defensa inglesa en el tramo final del partido. Los últimos minutos se vivieron al borde del asiento, con un México volcado al ataque y una afición que no dejó de alentar, contagiando la esperanza de una remontada épica que reviviera el sueño del ansiado quinto partido.
Sin embargo, el silbatazo final decretó el 3-2 definitivo. El rostro de los jugadores sobre el césped reflejaba la frustración de haberse quedado a un solo paso, mientras que las tribunas despidieron al equipo entre aplausos, reconociendo el esfuerzo y la entrega mostrada ante una de las máximas potencias del torneo.
Con este resultado, el camino de México en su Mundial llega a su fin. Queda el análisis de los errores puntuales en defensa y la planificación de un nuevo ciclo, pero sobre todo, la certeza de que este equipo vendió cara la derrota y cayó de pie ante su gente. El sueño de 2026 terminó, pero el orgullo de haber competido hasta el último segundo permanece intacto.

