Salud de papel y plástico

Observando

Patricia Alvarado Defensora de Derechos Humanos

Salud de papel y plástico

“Defender la salud es un acto de paz”

Guadalajara, Jalisco. En México, el derecho a la salud ha sido reducido a propaganda. Lo que debería ser una garantía constitucional hoy se anuncia como logro administrativo. Se reparten credenciales bajo el nombre de “Servicio Universal de Salud” y se presume cobertura, mientras la realidad desmiente el discurso: personas
muriendo en las puertas del IMSS por falta de atención, niñas y niños con cáncer que fallecen esperando estudios y medicamentos. Frente a esa realidad, no hay narrativa que alcance ni credencial que justifique el abandono.

Esta semana en la Torre Pediátrica de Veracruz madres y padres veracruzanos alzaron la voz ante la ausencia de medicamentos, estudios médicos, infraestructura médica para tratar a las infancias con cáncer. No pidieron favores ni discursos: exigieron lo mínimo que un Estado está obligado a garantizar —vida, atención oportuna y dignidad—.

La credencialización anunciada por el gobierno federal no salva vidas. Es salud de papel y plástico frente a hospitales saturados, farmacias vacías y personal médico exhausto. Una tarjeta no sustituye infraestructura, no abre quirófanos, no forma especialistas ni pone médicos donde no los hay. Administrar la escasez no es
garantizar derechos.

El derecho a la salud no es una concesión, ni una política de buena voluntad, ni una estrategia sexenal. Es una obligación jurídica y ética del Estado. Cuando faltan camas, cuando no hay medicinas, cuando la espera se normaliza como antesala de la muerte, se viola un derecho humano y se rompe el principio más básico de la paz: la protección de la vida.

La salud no se discute en términos de ideologías ni colores partidistas. Se defiende desde la dignidad humana. Sin inversión real, sin planeación seria y sin rendición de cuentas, cualquier política pública es simulación.

La salud no puede seguir siendo botín político ni promesa reciclada. La salud como derecho fundamental constitucionalmente es exigible aquí y ahora.

Sin justicia social y sin respeto a los derechos fundamentales no hay paz social duradera: sólo silencio impuesto al dolor, todo lo demás es discurso vacío.

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