Observando

Hablar de paz no es ingenuidad; es un acto político de resistencia
Guadalajara, Jalisco.- Hablar de paz no es ingenuidad; es un acto político de resistencia. Se dice con frecuencia que la paz se construye “desde abajo”, desde las comunidades y las personas. Sin embargo, en la realidad política mexicana, esa construcción tropieza una y otra vez con el muro del poder estructural.
Las organizaciones civiles, personas defensoras, colectivos de víctimas y movimientos ciudadanos impulsan una cultura de paz desde la base social. Pero mientras las estructuras políticas, económicas y de seguridad sigan reproduciendo la desigualdad, la impunidad y la corrupción, esa paz “desde abajo” se enfrenta a límites casi infranqueables.
No se trata de falta de voluntad ciudadana, sino de un sistema que administra la violencia y castiga la disidencia. La paz requiere condiciones políticas reales: justicia efectiva, instituciones transparentes y un Estado que deje de proteger privilegios y empiece a garantizar derechos.
México, un país que no puede volverse la constante donde levantar la voz puede costar la vida.
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