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Camiones sin rampa y choferes groseros: otra barrera para las personas con discapacidad

Patricia Alvarado Defensora de Derechos Humanos
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Denuncia ciudadana

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Patricia Alvarado Defensora de Derechos Humanos

Camiones sin rampa y choferes groseros: otra barrera para las personas con discapacidad

Denuncia ciudadana

Guadalajara, Jalisco. Por enésima vez, una persona usuaria de silla de ruedas fue víctima de negligencia y discriminación en el transporte público de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Aunque existen unidades con rampa para el acceso universal, éstas rara vez se usan correctamente.

“Hoy, nuevamente, un conductor de camión me negó el servicio. Manejaba uno de esos bonitos camiones rojos que circulan por López Mateos hasta más allá de San Agustín, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco”, relata la persona afectada. “Se detuvo, abrió las puertas, pero como no vi que se levantara del
asiento, me acerqué y le pedí —con toda educación— que bajara la rampa. No solo no lo hizo, sino que arrancó dejándome ahí”, expresó.

Este hecho no es aislado. En toda el Área Metropolitana, las personas con discapacidad enfrentan un sistema de transporte que, en teoría, es accesible, pero en la práctica las margina. La falta de cultura, empatía y capacitación de los operadores se convierte en una barrera más difícil de superar que cualquier banqueta rota.

La Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte del Estado de Jalisco establece claramente, en su articulado sobre accesibilidad universal, que los vehículos de transporte público colectivo deben estar adaptados para personas con discapacidad. Esto incluye rampas funcionales, espacios especiales y señalética accesible.

Y, sin embargo, esos derechos siguen siendo ignorados.

La denuncia pública no se queda en el enojo: se plantea como un acto de resistencia y exigencia. Las autoridades, el sistema de transporte y la ciudadanía tienen una deuda pendiente con las personas con discapacidad. La accesibilidad no es un lujo ni una concesión: es un derecho humano.

En este caso, el denunciante se quedó sin un día de fisioterapia afectando su calidad de vida y salud; y así como él quizá muchísimas personas más que permanecen en la cifra de la paz silenciada.

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