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Que no triunfe

Roque Albin Huerta
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José Roque Albín Huerta*

Generalidades

Roque Albin Huerta

Que no triunfe

La etimología de triunfo nos lleva a la lengua, más precisamente al vocablo triumphus que se refiere a que el triunfo es el acto y el resultado de triunfar, alcanzar el éxito o lograr la victoria.

Muchos de nosotros creemos que las personas que han triunfado, ha sido por suerte, por tener mejores contactos, por ser más inteligentes, por no tener cargas familiares, por tener una mejor posición económica de salida, aún sin embargo esto no es determinante a la hora de decir quien triunfara y quién no lo hará, lo más importante, lo que realmente decide quién llegará a cumplir sus objetivos es la actitud que tenga ante la vida, ante los retos y ante las adversidades.

Ahora bien, triunfar, tener éxito en la vida, no significa para todos lo mismo, por ejemplo: el éxito para un niño de un año es aprender a caminar, después conocer a su familia por su nombre o apodo, ica, mamika: para un estudiante de gastronomía, el éxito es llegar a ser jefe de cocina de un restaurante con estrellas; así éxito para otra persona puede ser llegar a ser cantante de ópera, de música vernácula, y triunfar en la vida para otra persona puede ser tener un hijo, una casa, y vivir la vida que le gusta vivir.

No importa lo que signifique el éxito, lo importante es llegar a conseguirlo empeñándose en ello y en aprender estas cualidades. No es como tener una altura que viene dado en los genes, estas habilidades se pueden aprender, ejercitar e incorporar a nuestros buenos hábitos si tenemos las suficientes ganas de llegar a descubrir que somos capaces.

En otro orden de ideas, veamos la importancia que reviste el entorno que rodea la persona triunfadora, para ello, es importante aceptar el entorno que se tiene para interactuar con él, buscar lo mejor en el mismo e incluso luchar por mejorarlo a través de sus mejores cualidades. la aceptación es algo muy importante para las personas que quieren triunfar en la vida, ello, desde luego, no significa ser conformista, el luchador, el triunfador puede buscar mejorar su entorno, sus circunstancias, pero no es una prioridad y puede vivir felizmente en el entorno que le ha tocado vivir, luchando por mejorarlo y sacar lo mejor del mismo.

Todas estas posiciones tienen mucho que ver con la Psicología Positiva, una forma de ver el vaso medio lleno con respecto a nuestra vida.

En contraposición a lo anterior, dentro del entorno cercano existen personas con doble careta que se proponen a que aquel no llegue a ser triunfador; de tal forma que, todo el mundo conoce el sentimiento: un amigo o colega recibe un ascenso, tiene un poco de éxito, está ganando más dinero; y en lugar de sentirse feliz por aquel compañero, se siente deprimido enojado, y, en parte, le encantaría verlo fracasar, teniendo como consecuencia que aquel triunfo le está devorando la mente y busca la manera de hacer que no triunfe aquel que con su actitud llega a esa cima.

El depredador oponente a que el éxito de la otra persona ha resultado en que siente que no puede soportarlo, es probable que quiera que fracase, disfruta escuchar que personas exitosas se divorciaron, fueron arrestadas o incluso que tuvieron un accidente. Muchas personas experimentan tanto envidia hostil como depresiva, un ejemplo de ello es que, un hombre describió que se sentía deprimido cuando pensaba en un colega que había sido ascendido, luego admitió que también deseaba que su colega ya no tuviera más éxito.

Finalmente, nada nos hace sentir tan humanos como las emociones, cuando un sentimiento negativo nos invade ocupa casi todo el espacio de nuestra mente y consume buena parte de nuestro tiempo, si ese sentimiento es indeseable, sólo hay una forma rápida de eliminarlo, de sacarlo de nuestra mente: otra emoción, otro sentimiento más fuerte, incompatible con el que queremos desterrar, es suficiente. darnos cuenta de cómo cambia instantáneamente nuestro mal humor y agresividad hacia esa persona que se nos cruza y nos hace caer al suelo cuando descubrimos que es un ciego.

Con el paso del tiempo hasta los sentimientos más fuertes se desvanecen, pero a corto y medio plazo en la mayoría de las ocasiones de la vida sólo las propias emociones tienen capacidad para superarse a sí mismas.

rector general del Centro Universitario Uteg*.

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