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Aprovechando el  rezago educativo

gloria patricia aceves

Gloria Patricia  Aceves  Ramos

Espacio ecléctico

gloria patricia aceves

Aprovechando el  rezago educativo

México, país con una estructura educativa endeble, para nadie es una sorpresa, pero quizá cuando nos referimos al área educativa, es más factible pensar en los niveles básicos como lo son preescolar, primaria y secundaria.

En el presente artículo, nos referiremos a la educación media superior, también llamada Bachillerato o Preparatoria.

“El 9 de febrero de 2012 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la declaración del Congreso de la Unión que reforma los artículos Tercero y Trigésimo Primero de la Constitución para dar lugar a la obligatoriedad de la educación media superior en México.”

Una acción atinada que forma parte de una cadena educativa encaminada a beneficiar a nuestro país, a mayor preparación académica, mejores resultados laborales, sociales, económicos, culturales y hasta políticos, en esta  ecuación en teoría los resultados serían benéficos para todos los sectores, y hasta ahí todo bien.

Pero si me permiten estimados lectores, hacer alusión a aquella frase del célebre escritor Gabriel García Márquez, quien en alguna ocasión señaló que México es el país del Realismo Mágico, puesto que cosas inimaginadas ocurren aquí, prueba de ello, es el mercadeo de certificados oficiales.  

Puesto que factores de índole diversa, los educandos egresados de secundaria, no todos continúan con la etapa siguiente, a esto también se le suman factores económicos, el alto índice de egresados del nivel básico, que es mayor en relación a los espacios educativos ofrecidos por las universidades públicas, etc. 

Y es aquí donde inicia el fin principal de la “educación emergente” si me permiten adjetivar de este modo lo que a continuación describiré, y es que de inicia de nuevo, una cadena, en donde el argumento económico es el atractivo para unos, y pérdida para otros.

Si hacemos historia, en 1994, se fundó Ceneval, por sus  siglas

Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, es una  Asociación Civil que diseña instrumentos  de evaluación a nivel licenciatura principalmente, pero en el año 2000, de la mano del Artículo 286, por parte de la Secretaría de Educación Pública “Que regula el derecho de las personas para: Acceder, permanecer y transitar por el sistema educativo nacional, a partir de la revalidación y la equivalencia de estudios.”

Siendo este factor la clave para muchas empresas dedicadas a “la educación” que toman a su favor.

Laboralmente hablando, a muchos trabajadores se les impide acceder a niveles más altos en su trabajo, si no están debidamente acreditados de haber concluido sus estudios de bachillerato, situación que toman muchas  escuelas particulares, debidamente acreditadas por la SEP, para ofrecer cursos que ofertan lo siguiente “Termina   tu bachillerato, en solo dos meses” ¿De verdad? ¿Dos meses para ver lo que en tres años se ve en la preparatoria?

El individuo en cuestión, por presiones de su trabajo optará por pagar un curso caro, mal enfocado, y seguirá su engaño puesto que estas empresas, sólo les dan (o venden) una guía de estudios para que se presente un examen ante Ceneval, Exu, Colbach, o algún otro sistema que finalmente sea lo mismo. Ahora resulta que la misma SEP, se ha dado el tiempo de re-diseñar una curricula, y proponer una nueva modalidad de certificación, y da lineamientos de lo más fáciles para los necesitados, claro, mientras menos complicado, más es el costo del “examen” y la asesoría me refiero a EXU.

En la modalidad de Ceneval, complicada, con esa estrategia de realizar un ensayo argumentativo, en donde la mayoría de los que lo presentan, reprueban, por no tener herramientas de comprensión lectora y expresión escrita.

Colbach, por sus siglas Colegio de Bachilleres, elimina el ensayo, pero añade la rama de Recursos Humanos, así el certificado es emitido como “Técnico en R.H” es un examen complicado, pero el índice de aprobación es relativamente más alta en comparación con la primer institución, tanto el curso de Ceneval, como el de Colbach, duran un promedio de 5 a 6 meses, según la empresa educativa que lo imparta, puesto que no hay criterios definidos al respecto, y cabe mencionar el factor monetario, el alumno paga semanal o mensualmente una instrucción de contenidos programáticos que no siempre aparecen en la evaluación en cuestión.

La modalidad más reciente, EXU, por sus siglas Examen Único, es la más sencilla en tiempos y calificación, pero la de mayor costo, puesto que con solo asistir el alumno tres horas semanales, durante 21 semanas, se le  asigna un 40% por ciento de su calificación, aunque los contenidos sean visto de manera somera, en el tiempo especificado anteriormente el alumno se certifica, esto avalado por una institución de gobierno, y que lo acredita  para seguir estudiando una licenciatura o ingeniería, y ahí es donde cabe la reflexión ¿Tendrán con el nivel  académico necesario para aspirar y en su caso, cursar una licenciatura? Lo que generalmente lleva 3 años, que  es la instrucción de preparatoria, en 21 semanas el aspirante a certificarse lo logra.

Aquí es donde encuentro el truco, el gobierno no quiere combatir el rezago educativo, sólo lo maquilla, en  realidad, ve en aquellos que no iniciaron o concluyeron el bachillerato, el mercado ideal para legitimar sistemas  que no están debidamente regulados, y aprovechándose de la necesidad de este sector, ven un saco de dinero en  cada persona que ilusionada, se acerca a alguna empresa educativa, que promete certificar a quien no concluyó  esta  etapa.

Los alumnos que se presentan en estas empresas de educación privada, y deciden cursar alguna de las modalidades, van con la  esperanza de su futuro, de un mejor puesto de trabajo, del inicio de una licenciatura, de cerrar una etapa en su vida, pero las empresas no comparten estas ideas, y aprovechando los millones de personas que no  se han  certificado, tienen un mercado constante, con  entradas de mucho dinero a sus negocios.

En tanto que la SEP, el ejercicio, radica en que el sustentante de examen, no lo apruebe en una primera ocasión, en una segunda vez, es más probable, y por tanto, se debe pagar lo relativo a la o las materias que  habrán de presentarse de nuevo. Negocio redondo, ganancia para la SEP y las escuelas privadas.

Es tiempo de dejar de ver a quien presenta rezago educativo como un negocio, también es tiempo de unificar costos, probabilidades de aprobar, puesto que hay exámenes que parecen de nivel licenciatura y no de bachillerato.

He aquí un llamado a la sensibilidad de las empresas que se aprovechan de quienes necesitan certificarse, al sentido común de que no pueden estar a sobreprecio las evaluaciones, a realizar exámenes acordes con los contenidos programáticos que esas mismas instituciones difunden, a que la S.E.P. no vea como negocio a los rezagados y hagan cómplices a los directivos de las empresas que imparten educación media superior, y asesoría para ser evaluados mediante el Acuerdo 286. Sobre todo reflexionar en las personas que buscan obtener el documento de certificación, no son dinero, son proyectos de vida, anhelos, deseos que van a cumplirse, son humanos, humanos, humanicemos la educación.

Gracias por leerme, con  gusto  recibo  retroalimentación,

mi correo [email protected]

Facebook: Gloria Patricia  Aceves

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