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¿Y el avión?

Café sin azúcar

Víctor Vish Fernández

No importa si eres parte del clan de la cuarta transformación (4T) o no, solo basta con tener un punto de vista diferente al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), para ser visto como enemigo y ser perseguido con todo el poder que te otorga la presidencia. La acusación que Ricardo Anaya Cortés, ex candidato a la Presidencia por el Partido Acción Nacional en 2018, a través de redes sociales sobre ser un perseguido del actual régimen, nos lleva al pasado del viejo régimen del PRI en los 70, y los halcones blancos, la policía secreta, años de oscuridad para nuestro país.

La respuesta de AMLO fue a su fiel estilo, con cinismo, frustración y maldad: si es inocente, que no se ampare ni huya; además de asegurar que la venganza no es su fuerte. Lo cierto es que está persecución política, no lo hace AMLO por combatir la corrupción, si fuera así, parte de su familia ya estarían siendo enjuiciados, pero están bajo el manto del “mesías”, al igual que algunos de su gabinete, por ejemplo; el director de la CFE, Manuel Bartlett, que dudo mucho que este año vacacione en las ciudades del vecino país del norte.

Comparemos con administraciones pasadas el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. Empecemos con el régimen del ex presidente Vicente Fox Quezada, que ocupó el lugar 57 de 102 países. Su sucesor Felipe Calderón Hinojosa, terminó en el lugar 72 de 180 países. Y en el sexenio de Enrique Peña Nieto, fue situado en la posición 103 de 180 países. En la fallida 4T México ocupa el lugar 124 de 180 países. Lejos de lo que había prometido López Obrador.

Café exprés. Está taza va a ser en dos sorbos, el primero los porcentajes de feminicidios en México. Durante el año 2020 hubo dos mil 240 según el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Mientras que en el mismo año, en Afganistán se registraron 390 feminicidios, según UNAMA. México en la actual administración no da seguridad alguna a las mujeres, si estos números los llegará a conocer una mujer Afgana que le ofrecieran asilo en nuestro país, igual podría decir, “salir de Guatemala para entrar a guatepeor”, una frase campirana, lejos de ser despectiva.

El segundo sorbo de taza, son los porcentajes de la pandemia. Que el subsecretario de salud Hugo López Gatell asegura que está tercer ola de contagios en 15 días estaría dominada. Frase trillada del “doctor muerte”, lo mismo dijo hace un año, además de asegurar que no pasaríamos de 60 mil fallecidos. En julio del presente año hubo 7,859 fallecidos, y en los primeros 17 días de agosto se registraron 8,623 muertos por covid. Los contagios en febrero del 2020 el promedio más alto de contagios fue de 7,022 personas. En la segunda ola, enero del 2021 el promedio más alto de contagios registró 18,559. Y para la tercer ola que vivimos el registro más alto hasta el día de hoy es de 18,493. La razón por la que no a sido despedido el sub secretario de salud, es simple, sería reconocer un fracaso, algo que no está en el diccionario del autócrata Andrés Manuel López Obrador.

Refil. A ya casi un año de la rifa del avión presidencial, hay 9 hospitales que no han recibido su premio, son 180 MDP que están perdidos, al igual que se perdieron las casi 20 millones de vacunas, como también ya han perdido el voto de la clase media en el próximo 2024, la administración que comanda López Obrador solo ha sido atole con el dedo, eso sí atole marca “bienestar”.

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