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Nos roban Latinoamérica
Parecía una osadía sin sentido, propia de una persona cuya salud mental dejaba mucho que desear, cuando inicio con sus desvaríos de llamar al Golfo de México, “Golfo de América” y, al Lago de Ontario, “Lago América”; no se tomó tan a la ligera, por varios países del mundo, incluyendo a México y Canadá, cuando ya este personaje, Donald Trump, llegó a ocupar por segunda ocasión la presidencia de los Estados Unidos de Norte América (E.U).
Las acciones de este presidente gringo (significado de “gringo” = green-verde: por el color verde de los uniformes de los soldados de E.U., “go”: vete, al invadir países de América Latina) fueron motivo de preocupación e indignación, cuando a los ojos del mundo empezó a bombardear lanchas a la altura de Venezuela y en aguas internacionales, señalando como “terroristas” a quienes venían en esas embarcaciones y, acusándolos sin demostrar prueba alguna y sin aplicar la justicia que dictan las leyes, como “narcotraficantes”.
Las cifras exactas, nombres, nacionalidades, ocupación de esos asesinados, cuyos cuerpos volaron por los aires, perdiéndose en el océano, nunca se han dado a conocer por el perpetrador de semejantes matanzas, Donald Trump.
Al interior de su país empezó con una cacería inhumana de trabajadores migrantes, incluyendo hasta propios ciudadanos de su país, mediante la organización, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de E.U. (ICE), creada con el propósito, no solo de detener, solicitar identificaciones, sino de golpear y asesinar bajo cualquier pretexto; igualmente se desconoce el número de asesinados en la cárcel o lugares a donde llevan a los detenidos.
El verdadero plan de Trump y sus cómplices para apropiarse de nuestros países latinoamericanos y sus riquezas naturales, dio inicio con la invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro y su esposa, señalándolos como “narcoterroristas” y corrompiendo a quien se decía su más fiel colaboradora, Deysi Rodríguez, ante el asombro e indignación de cientos de países del mundo, hoy declara cínicamente que el petróleo de Venezuela es de el.
El siguiente paso sería, autonombrarse dueño de todos los países del sur y centro América, mediante elecciones fraudulentas manejadas por peritos en delitos cibernéticos, descalificando a verdaderos y honestos candidatos y darles el triunfo a personajes con doble nacionalidad y corruptos a más no poder, quedando al descubiertos como verdaderos narcotraficantes y terroristas, tras la captura de uno de los principales ejecutores de esas fraudulentas elecciones, Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia por intento de asesinato de su pareja sentimental , Nadia Beller, quien tras sobrevivir al ataque armado dio a conocer a las autoridades sobre la guerra sucia digital de Cerimedo, y los negocios millonarios de narcotráfico en los que están inmiscuido, lo mismo que los candidatos de Trump y sus más cercanos colaboradores, como es el caso del cubano, que no quiere a Cuba, Marcos Rubio; los actuales presidentes de: Argentina, Javier Milei; El Salvador, Nayib Bukele; Ecuador, Daniel Noboa; Chile, José Antonio kast; Bolivia, Rodrigo Paz; Guatemala, Bernardo Árevalo; Panamá, José Raúl Molino; Venezuela, Delcy Rodíguez; Honduras, Nasry Asfura; Colombia, Abelardo de la Espriella; Perú, Keiko Fujimori; Costa Rica, Luis Abinader.
Quedan estos nombres grabados en la historia de Latinoamérica como vulgares servidores entreguistas a Trump y traidores a su patria; pretenden ignorar las palabras de verdaderos defensores de su patria como: “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas”, Emiliano Zapata de México; “El imperio norteamericano es una realidad cruel y sistemática que pretende mantener a nuestros pueblos en la miseria”, Ernesto “Ché” Guevara de Argentina; “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar a América de miseria a nombre de la libertad”; Simón Bolívar, Venezolano; “La soberanía de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano”, Augusto Sandino, Nicaragua; “ El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América”, José Martí, Cuba; “El país debe ser gobernado por alguien que realmente quiera a su gente y a su tierra y que comparta la riqueza y el progreso”, José Doroteo Arango, “Pancho Villa”, Durango.
Salvan el honor como presidentes: Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil; Claudia Sheinbaum Pardo, de México y Mark Carney, de Canadá, defensores de la soberanía de sus respectivos países, cuyas amenazas del desquiciado presidente de E.U. es de todos los días y de diferentes formas.
Que el patriotismo resurja en cada latinoamericano; a los traidores a su patria no se les perdona.
Saludos conciudadanos.
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