¿Investigar Para Qué?

¿Y Quién es Usted?
Por: José Ruíz Mercado

Han llegado a mi escritorio seis libros con el tema del derecho a la cultura. Todos
ellos con el interés de llegar al fondo del problema de los grupos sociales, sus
necesidades, cualidades y otros sismas.
Con la profundidad necesaria. El lenguaje correcto. Metodología precisa. A veces
notamos el tiempo, el esfuerzo, las lecturas necesarias para llegar al punto exacto
en cada línea. Luego me viene la interrogante, ya me conoces, así, suspicaz, esa
duda metódica (sin llegar a Descartes) ¿Ya lo leerían los llamados “autoridades
culturales” o por lo menos alguien de la clase política?
Me llegaron así de pronto. Todos del Taller Editorial La Casa del Mago. La
empresa nacida por la necesidad de textos inherentes a la política local, una labor
importante en el ámbito social. De ahí posiblemente mi pregunta a la clase política.
Y bueno, un poco de historia no hace daño. De seguro fue antes, pero las fechas
se hacen posible. Hace algunos años (creo que fue el Siglo pasado) nación un
semanario llamado SEMANARIO DIEZ, por tratarse de diez periodistas
expulsados de una empresa noticiosa, tal y como se ventiló por mucho tiempo, en
esa empresa estaba, entre otros, Felipe Cobián, quién se lanzó a la tarea de
publicar este semanario.
Así, con Felipe Cobián como director, pronto creció una estructura de hacer
periodismo diferente a lo acostumbrado. Ahí se encontraba Hermenegildo Olguín
Reza. Un día dejó de salir el semanario; les perdí la pista a ambos. Al tiempo, en
circunstancias diferentes me los volví a encontrar. Hermenegildo ahora dirigía el
Taller Casa del Mago.
Y vuelvo a los libros con un rico café de la sierra. La problemática de la cultura,
desde su etimología, es un conflicto bastante grande, proviene de las sociedades
agrícolas, deriva en una primera estancia el verbo “cultus”, es decir, cultivar. Ya
vendrán sus derivados. Quien cultiva es culto.
El verbo se amplía. Las etapas de la tierra, los tiempos del cultivo, el culto a la
tierra, los colores emanados de la misma. Cultus, rendir culto, a quien la trabaja y
a la tierra misma. Inician las religiones, la división social del trabajo.
Las sociedades crecen, se amplían, se vuelven más complejas. Primero
dependerá de la organización social. Toda palabra, todo concepto depende su
significado de la estructura socio económica. Cultura por lo tanto se amplifica.
En la actualidad mucho de estos significados primarios se tamizan. Los grupos
hegemónicos le han dado una diversidad. Tener derecho a la cultura es tener

derecho a una identidad. Legislar es tarea de antropólogos, historiadores,
sociólogos. Y seguramente también de psicólogos. Un trabajo conjunto.
Estos cinco libros, los cuáles aún no termino, son fruto de especialistas
interesados por la cultura en todos sus ángulos. Especialistas de gran calibre
como Pilar Herrera Guevara, Gustavo Ángeles, y otros de quienes, al terminar de
leer estos cinco libros, y otro más acerca de la necesidad de un Museo en Puerto
Vallarta, los iré comentando.
Me pregunto ¿La clase política lee?

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