Junio es el Mes

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¿Y quién es Usted?
Por: José Ruíz Mercado

   Los números de nueva cuenta. Tonos, ritmos, percusiones. La música y su matemática; sí, pero también su alcance, su repercusión, su historia, Junio, la ciudad de Guadalajara, se dice que era un 29 de junio de 1912.

   Volvemos a la carga. La historia forma parte de la grandeza, la difusión, el conocimiento. Las etapas se dan en la comunión con los grandes pensantes para dar pauta a la paleta creativa de una nación.

   Las mentes se atraen, decían nuestros abuelos, las amistades forman parte del núcleo más allá de lo familiar. Los amigos se escogen, la familia se hereda. José Pablo Moncayo García, en su corta vida, genera una obra para mucho tiempo. Este mes se festeja los 109 años de su nacimiento.

   Con Moncayo termina la etapa del nacionalismo. Deja un legado valioso en la música. Grandes valores, propuestas enriquecedoras, una visión del mundo amplia. Aaron Copland, entre otros, fue su maestro. De ahí su acercamiento al impresionismo.

   De nuevo, las épocas marcan. Copland está considerado, junto con George Gershwin, uno de los autores más influyentes en la música del Siglo XX; discípulo de Igor Stravinsky, Copland contribuye a los procesos en la música cinematográfica.

   El conocimiento es una cadena. No se da solo. Producto de una sociedad, un eslabón lleva al otro. Regresamos a ese círculo, lo adquirido. De ahí el análisis de los lingüistas, y más allá, de los sociólogos de la información, los paradigmas fundamentales de las redes sociales: La sociedad del conocimiento en donde estas, son las herramientas, cada uno las utiliza acorde a su relación con el mundo y su universo personal.

   Pablo Moncayo, el niño que en 1912 abrió los ojos al mundo en plena crisis política, el niño que bien pudo haber sido el personaje de La Creación, la novela emblemática de Agustín Yáñez, o solo haber sido circunstancial, con su historia propia, sus relaciones.

   José Pablo Moncayo García conocido por esa obra emblemática, casi el otro himno de México, la obra ejecutada una y otra vez por los diversos grupos orquestales, el autor de Huapango.

   Sí, el Huapango, ese ritmo terciado, proveniente de la región Huasteca, data del Siglo XVII, el Huapango, palabra derivada de Fandango, de origen náhuatl, cuyo significado es “el lugar donde se coloca la madera” El ritmo, la alegoría, las percusiones. La voz de Veracruz, la anécdota de cómo, Moncayo, escribe su Huapango.

   Carlos Chávez encomienda a Moncayo vaya a Veracruz a investigar los ritmos; es ahí donde escucha un fandango, y de poco a poco, va surgiendo la obra que hoy conocemos.

   Posible sea los orígenes de otra gran obra: La Mulata de Córdoba, con libreto de Xavier Villaurrutia y Sergio Lazo, estrenada un 23 de octubre de 1948, en Palacio de Bellas Artes, con la Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Coro del Conservatorio Nacional de Música, una puesta en escena a cargo de Dino Yannopoulos, y escenografía de Agustín Lazo, todo bajo la dirección de Moncayo. La Mulata de Córdoba relata la vida, los prejuicios de la Corona. La persecución, minimización de la mujer a partir de la sociedad patriarcal. La visión en conjunto de dos grandes autores: Villaurrutia y Moncayo.

   Pablo nació y falleció en junio, el mes seis del año. A trece días de su cumpleaños en la Ciudad de México: 16 de junio de 1958. Desde entonces, las percusiones de su obra se inmortalizan.

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