Destino incierto

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PARA QUE SE ENTERE

Blanca Nieves Palacios Barreda

La frase expresada por el expresidente uruguayo Pepe Mújica: “la izquierda se une por ideas, la derecha por intereses”, en México ha perdido actualidad, pues pareciera que la izquierda ha dejado de existir y sigue prevaleciendo la derecha, mediante sus múltiples estrategias y artimañas.

Ante la proximidad de las elecciones para gobernadores, presidentes municipales y diputados, la disyuntiva para los electores del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es cada vez más difícil, pues se da el incomprensible hecho de que, la mayoría de los candidatos de éste Partido político son, o han sido afiliados al Partido Revolucionario Institucional (PRI) o de otros Partidos una o dos semanas antes y siguen siendo fieles al PRI, que mantuvo el poder durante siete décadas y buscan rescatarlo a como dé lugar.

Todo un fenómeno controversial, pues los militantes morenistas dicen que, votaran por Morena, aun cuando el candidato no es militante de éste partido, “para no traicionar a Morena”; todo esto, nos hace recordar un hecho similar, al que acontecía en pasadas elecciones, en el que la mayoría de mexicanos votaban por el PRI, no solo por las dádivas que recibían en tiempo de elecciones, sino para, “no traicionar a su bandera nacional”, de la cual este partido se apropió y ha sido su escudo partidario de muchos años atrás y no ha habido poder electoral que le impida utilizar este símbolo.

Con todo y esa estrategia de utilizar la bandera nacional, perdió la presidencia, pero no el poder, ya que, al asumir el Partido Acción Nacional (PAN) la presidencia de la República, a quién los mexicanos otorgaron su confianza mediante el otorgamiento del voto, bajo la promesa de un cambio; cosa tal no ocurrió y Vicente Fox, quien asumiera la presidencia a los pocos meses declaró que: “cogobernaría con el PRI”.

Tras doce años de panismo oficial, con priístas insertados en todo el gabinete y la estructura gubernamental, nuevamente, envuelto el PRI en nuestra bandera tricolor, retoma la silla presidencial, el poder ya lo tenía.

18 años más habrían de transcurrir en los que, los mexicanos, convencidos del engaño y hartos de la corrupción galopante, del aumento de la pobreza, del desempleo, del autoritarismo, la represión, del inocultable poder de la delincuencia organizada, que al parecer eran quien decidían y deciden quienes gobernaran un estado, trabajaron arduamente en la organización de un movimiento independiente, que promovía el licenciado en comunicación, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuyas raíces políticas -para variar,- estaban en el PRI, pero sus lemas de campaña: “por el bien de todos, primero los pobres”; “ combatiré a la mafia del poder”; “barreré la corrupción como se barren las escaleras de arriba a abajo” , convencieron a los mexicanos.

Un gran grupo de mexicanos provenientes de la izquierda, hicieron suyo esos lemas y lograron convencer a miles de mexicanos de unirse al que, AMLO llamó: Movimiento de Regeneración Nacional; vieron en AMLO a ese líder tan esperado por muchos años, confiados que, al llegar a la Presidencia de México, automáticamente todo cambiaría; se le brindó toda la confianza, la admiración, el respeto y, un aprecio tal, como no se le había tenido a ningún otro personaje político.

Los cambios operados en él ya candidato de Morena a la Presidencia de la República, fueron minimizados, tras las elecciones en los que se volcaron los mexicanos a votar por Morena, representado por ese tan esperado gran líder, AMLO, llamado también “el Peje”, el contundente triunfo refrendado por más de 30 millones de mexicanos, obnubiló la visión de la gran mayoría de sus admiradores, y no se dio importancia al hecho de que personajes, estaba formando su gabinete; sería cuando en los estados, empezaron a surgir candidatos priístas a ocupar diputaciones, senadurías, presidencias municipales y demás cargos de menor rango bajo el amparo político de Morena que, empieza a surgir la inconformidad ante esa situación, alertando al presidente AMLO, por diferentes medios que, está metiendo al enemigo en casa.

Aplaudiendo muchas de las acciones del presidente de México, ha ido surgiendo el desconcierto, ante la política de puerta abierta que, se ha instaurado en éste nuestro nuevo gobierno y, se ha reprobado a los candidatos que, además de su filiación priista, su negra trayectoria hace ver, el inminente peligro en que se encuentra a lo que el presidente ha llamado: Cuarta Transformación (4T), porque surge la pregunta: ¿cómo ser un partido diferente con las mismas personas y las mismas prácticas que se han combatido?

Entre muchos mexicanos, persiste aún la esperanza de que: “cuando las manos y las mentes se juntan, se puede cambiar un sistema, solo basta amar mucho a nuestro país; mantener firmeza en las convicciones; e impedir el chapulineo de priistas y panistas”.

bnpb146@hotmail.com

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