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GENERALIDADES

José Roque Albín Huerta*

La maldad es el término a partir del cual designamos la inclinación espontánea que alguien ostenta a la hora de provocar el mal a otros; hay quienes consideran que desde nuestro hogar, la escuela, en el medio social que nos desenvolvemos, incluso, que en la iglesia, nos marcan patrones a seguir para portarnos bien, aún sin embargo, también hay quienes sostienen que un porcentaje de las personas ya traen desde su nacimiento la maldad independientemente de los factores renglones arriba anotados.

Se dice psicológicamente que el individuo que ejerce la maldad se caracteriza especialmente por no disponer ante nadie que lo rodea sentimientos de cariño, de bondad, de afecto para con el otro que padece, entre otras emociones positivas, si no que contrariamente prevalece en él un sentimiento de animadversión hacia todo lo que lo rodea y que lo llevará justamente a desenvolverse con la más fría, rígida y desinteresada conducta que pueda tenerse, es decir, se trata de personas sin escrúpulos ni moral.

Desde la creación de la humanidad, el ser humano ha pasado por los males más atroces que ha visto la naturaleza, es interminable mencionar aquellos momentos en los que una persona o grupos de personas, han participado en actos en la cual el principal ingrediente es la provocación de dolor y por ende, la principal motivación para cometer aquellos actos de maldad, en la actualidad lo más común es ver en las noticias de todo el mundo como es tan fácil cometer homicidios, violaciones humanas, robos etc., que lo único que pasa de momento es que se nos pongan los pelos de punta pero lo más importante es que la maldad ahí no termina.

Es aquí, precisamente, cuando buscamos la respuesta haciendo un análisis del porqué los hechos sucedidos, nos damos cuenta que la maldad es una enfermedad mental ya que haciendo un ejercicio de retrospectiva se nos viene a la mente que al escuchar una noticia sobre un evento violento en la televisión de inmediato se quiere comprobar cuál ha sido la patología mental que motivó ese acto.

Es entonces que el concepto que directamente se opone a la maldad es el de bondad, que implica la tendencia natural hacia la realización del bien, la disposición de la maldad predispone al individuo a que sea malo, así lo determina la sociedad, mientras que la persona que hace el bien, practicando la bondad y la solidaridad, la comunidad la designara como una persona buena.

Ahora bien, el filósofo griego Platón cuyo significado de su nombre es “aquel que tiene espaldas anchas” (427-347 a.C), sostenía al respecto que el mal es producto de la ignorancia, la cual tiene su origen en el error, en el desorden: Pero dicha ignorancia tiene solución posible en la educación. Sin embargo, este educar no es enseñar un cúmulo de conocimientos, sino un ejercicio de introspección en el que el educando, por sí mismo, posibilite la condición de su saber. Saber es recordar, no recibir un sistema de conocimientos elaborados, pues esto solo permite encubrir aún más la ignorancia, porque es ausencia de conocimiento de sí mismo, no de ciencia objetiva. Por eso, toda educación que busque enseñar el valor como un ente científico objetivo obstaculiza el verdadero sentido del valor. Los valores no se imponen, se ejercitan en la medida que la persona es libre de ejercer su posibilidad de ser.

En otro orden de ideas; estudios de la personalidad sostienen que principalmente existen nueve comportamientos maliciosos que expresan el núcleo oscuro de la personalidad: el afán de poner por encima de los demás y de la comunidad, a cualquier precio, los intereses propios y son: el egoísmo, el maquiavelismo, la desconexión moral, el narcisismo, la psicopatía, el sadismo, el interés propio, el rencor y la frustración.

Si existen opiniones de que desde el hogar se puede advertir una conducta desagradable desde niño, se recomienda acudir con un profesional de la psicología, considerar una evaluación terapéutica y un profesional de salud conductual ya que hay que recordar que la mala conducta no cesa por sí sola.

*es rector general del Centro Universitario Uteg

joseroque@uteg.edu.mx

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