A la Búsqueda, a la Búsqueda

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Por: José Ruíz Mercado
Las familias en todos los ámbitos crecen (familias de médicos, docentes, se
vuelven generacionales) Una situación común. La orientación vocacional inicia
en casa. Vivo lo que veo, o la norma, el ejemplo, la educación de lo mimético.
La labor de rescate es un acto de amor, de entrega, de identidad, de respeto
al trabajo. Una acción de otredad. El teatro mexicano crece. Las
investigaciones, los subsidios a la investigación por parte de las universidades
y los administradores federales, estatales, municipales, continúan escatimando
recursos en este rubro.
Las becas no son otorgadas a quien tiene una trayectoria, ni a quien presenta
un proyecto novedoso, fruto de una búsqueda (y como reconocer dicha
trayectoria si desconocen los autores), sino a quien pueda justificar los
proyectos políticos, o bien, a quien le deben un favor.
Quienes han solicitado una beca al Estado, recuerdan una línea donde se
pide mencionar: ¿A qué sector de la población beneficiará? Una clara y
definitiva revisión de los programas de Estado. En ninguna parte viene: En
caso de ser beneficiado ¿Cuál es su contribución al arte? Y no viene, simple y
llanamente porque, ni saben quién es quién, ni les interesa el arte.
El Gobierno Mexicano no ha dejado su visión clientelista. Sostiene un
programa de becas, no porque le interese el trabajo artístico, sino porque, a
partir de este, justifica ante el mundo, su visión humanística, la cual se
encuentra en los tratados internacionales.
Los jurados se prestan a este juego; convirtiéndose así en trabajadores sin
sueldo del rector, las universidades dejan su función para ofrecer títulos a
técnicos, futuros asalariados de empresa mayor, con licencia.
Por años este panorama se repite. El doble discurso. La negación del
pensamiento, el reparto discrecional. En el terreno educativo, la ideología
minimizadora del pasatiempo, el sentimentalismo, todo, menos, el sendero del
conocimiento. Panorama en donde todos participan de esta ideologización.
Incluyendo los actores directos. La confusión llega a ser grande.
El discurso de los actuantes políticos actuales radica en la misma frase:
Existen prioridades. Se olvidan, por ejemplo, de la necesidad de una identidad
cultural para bien de la conformación de una nación.
La historia oficial desvía la atención, provoca ideologemas, niega el pasado
ante la expectativa de un futuro incierto. La historia oficial provoca el
caudillismo y, cuando el caudillo deja de responder a lo prometido es
crucificado.
Pero va más allá. Un pueblo sano es aquel cuyo estilo de vida tiene tiempo
libre. Sociólogos españoles, junto con psicólogos de la corriente del
freudomarxismo, en los años setenta, descubrieron el cómo, la salud y la
productividad iban de la mano.
Hipertensión, diabetes, son los padecimientos más socorridos. Se dan por la
intensidad de la vida cotidiana. Dobles turnos, jefes con problemas de
identidad, horarios contrapuestos, familias tóxicas.
La salud no sólo es asunto de naproxen y paracetamol; no es gratuito el
cómo, hace algunos años existió un programa de tiempo libre. ISSSTE
CULTURA y los talleres y teatros del IMSS, además de los programas de teatro
de la salud en las zonas rurales. Abigael Bojorquez, en Sonora, Marco Arturo
Montero y Rosario Castellanos en Chiapas, tan sólo por mencionar alguno
Mejor no preguntemos como estos programas fueron la caja chica de las
campañas. Mejor no preguntemos por el deterioro de la clase política actual.
Mejor dejemos que pasen las elecciones para decir que los administradores de
la cultura no cumplen con su tarea sin ir al fondo del conflicto.
Mejor dejemos a la tía Chuchita que crea sus versos perfectos de rima
rimada se los publique la comadre que se los edite bajo el sello de alguna
dependencia del Estado.

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