La belleza de lo absurdo

OPINIÓN

Raúl Ortega González

«Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie«, El Gatopardo

Me presento ante ustedes, creo que utilizar un seudónimo para poder expresarme, contrasta realmente con la situación actual de un país que vive el dolor y la preocupación ante un enemigo invisible que está a flor de piel, mientras entre la curiosidad y el temor se escuchan las «nuevas» en cualquier medio para poder así continuar con su rutinaria vida.

Aun creo que la capacidad que tiene el ser humano para poder adaptarse a lo largo de la historia a cualquier situación es de aplaudirse, vemos como al paso de transformaciones de todo tipo tiene la cualidad de cambiar todo para que nada cambie. 

Y es esta forma de actuar la que me empujó a escribir estas líneas para poder crear con palabras y frases trilladas una manera satírica de ver el contexto que hoy nos toca vivir.

Porque somos lo que no deseamos ser y creemos que vamos bien, son pautas imprescindibles del ser humano, presa fácil de un depredador voraz «el político» un ser capaz de grandes transformaciones conductuales como si de una metamorfosis se tratase y en efecto tan rápido como se dice pronto lo más asombroso comienza a pasar. 

El cambio de vestimenta completa una de las caras de este animal, otra más es de la asechar a la presa: normalmente activos durante lapsos de tiempo muy definidos que en el argot de los que estudiamos a estos seres le llamamos «tiempo electoral», es ahí cuando este monstruo comienza esta bella danza de puesta en escena en diferentes zonas geográficas donde habitan sus presas, porque es bien conocido que el político solo caza en selección y es en beneficio de una dieta tan estricta que es capaz de abandonar una presa por un simple cambio de domicilio. 

La escenificación de la caza es completamente sobria el cazador planta en alguna plaza pública de interés a asemejo de cueva de oso una extraña estructura de metales y mantas de colores (donde empieza la competencia de cuál será el depredador Alfa) elementos estereofónicos para tener un mayor alcance entre la «audiencia» estos son atraídos por una parte de la manada que usa camuflaje para no ser detectados por los que serán llevados al matadero.

Ya todos los elementos están dispuestos en la zona comienza el silbar que mantiene cautivos a los asistentes, mientras de promesas vacías les hablan, van poco a poco midiendo el sentir de sus latidos, sentimientos, disgustos y alegrías. De todo esto y más se desprenderán poco a poco las letras de mi mente.

Un adiós sería eterno, por eso digo ¡hasta luego! 

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