Feminismo/ Indigenismo: Materias Pendientes

Por: José Ruiz Mercado
Pocas veces nos encontramos con este discurso sin caer en lo meramente
ideológico. Voz de compromiso con el entorno, ironía conjunta, inteligencia,
visión de un decir sin enfados ni egoísmos.
Feminismo llevado a la cualidad de estudio, análisis; ironía a la alta escuela,
conocimiento de la historia. Rosario Castellanos Figueroa (México 1925/ Tel
Aviv 1974), crece en la hacienda de su familia en Comitán, Chiapas.
Chiapas, el estado con una raíz indígena, le da las fuentes para comprender
a fondo los conflictos étnicos, los cuales, serán el centro fundamental de su
obra, posiblemente también de su vida.
Rosario Castellanos, la escritora total, profesional en toda la palabra. Conoce
los idiomas de Chiapas, las carencias de los grupos étnicos, la cultura, la
perspectiva de vida.
Marcada por esta vivencia la lleva a escribir, una de las novelas
representativas del indigenismo: Balún Canán, en 1957, posteriormente, en
1959, Ciudad Real, los cuentos acerca de la vida indígena en San Cristóbal Las
Casas, con el cual gana en 1960 el Premio “Xavier Villaurrutia”
Oficio de Tinieblas es otra de esas obras, en donde el estudio de las
circunstancias la lleva a profundizar en la lucha por el poder. Esta obra nos
remite al levantamiento armado de los chamulas en 1867.
Oficio de Tinieblas lanza una premisa contundente: El poder no es unívoco
pues proviene tanto del opresor que del oprimido.
Luego vendrá Los Convidados de Agosto, en 1964. Nos encontramos con
tres cuentos y una novela corta. Una crítica al costumbrismo, el análisis de los
prejuicios surgidos por las costumbres inalterables.

Esperanza Gama, de la serie La Niña de la Jacarandas. Óleo sobre Amate.

Retrocedamos en el tiempo, a 1950, cuando le publican el ensayo Sobre Cultura Femenina, su tesis. La visión crítica de la mujer media, la cual, llevará con suma maestría en su obra teatral: EL Eterno Femenino.
Los años cincuenta. El periodo de la epidemia que diezmó a una gran parte de la población. Chiapas se vio azotada por estos problemas de salud.

En 1954, ante la crisis surge un grupo de títeres: Teatro Petul.
Teatro Petul estuvo formado por Carlos Jurado (fotógrafo), Adolfo Mexiac (plástica) Marco Antonio Montero (director escénico) había sido discípulo de Seki Sano, y, Rosario Castellanos, quien, con su vasto conocimiento de los
grupos étnicos de la región, pudo llegar al corazón de las comunidades.

Teatro Petul fue publicado en 1960 por el Instituto Nacional Indigenista. Las marionetas de aquellos tiempos desaparecidas. Del libro sólo se tiene referencia de su aparición en los archivos del INI.

Esperanza Gama, de la serie La Niña de la Jacarandas. Óleo sobre Amate.

Mañana de miércoles. La historia es una poesía en un reflejo de la vida, la niña Rosario caminando por Comitán, la niña Rosario con una dalia azul. La niña, la de mis leyendas, la niña en el papel amate de Esperanza Gama.
La niña de las dalias en el esplendor de la viajera eterna del amate colorido de otra niña egresada de la escuela de Artes Plásticas de la UdG, la ahora habitante de Chicago.
La niña de las dalias feminista/ indigenista, las niñas conjugadas en un decir de luces y de tonos en el conjunto de la escena en donde dos directores escénicos parecen haber coincidido en la vida de Esperanza del Rosario en la Gama de Castellanos. Dos niñas en la escena con Marco Antonio Montero y Roma Díaz.
La fuerza de las letras, de la imaginaria popular. La conjugación del pensamiento. Rosario Castellanos, la niña de la historia, la niña del Teatro Petul. Esperanza Gama, la niña del amate.

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