Economía familiar en tiempos de Covid-19

SOCIEDAD Y OTROS DEMONIOS

Susana Aceves Ascencio

Todos conocemos de alguna u otra manera los efectos negativos que ha traído la pandemia de Covid-19, principalmente a nuestros bolsillos y, por ende, a la economía familiar. La reactivación económica no ha sido suficiente para mejorar esta situación.

El INEGI realizó encuestas para medir el impacto de la pandemia en las actividades económicas de la industria, comercio y servicios, así como en el mercado laboral de nuestro país. Los resultados fueron presentados por este instituto el 23 de julio del año en curso.

Los resultados de la Encuesta sobre el Impacto Económico generado por Covid-19 (ECOVID-IE), nos menciona que poco más de la mitad de las empresas instrumentaron paros técnicos o cierres temporales de 21 días o más, como medida de prevención, mientras que 40.4 por ciento no lo hicieron. En las que lo implementaron, tenemos que las empresas consideradas como esenciales registraron 41.4 por ciento y las no esenciales 50.5 por ciento.

93.2 por ciento de las empresas registró al menos un tipo de afectación debido a la contingencia sanitaria. La mayor de ellas fue la disminución de los ingresos, con 91.3 por ciento. Le siguió la baja demanda que a nivel nacional se reportó en 72.6 por ciento de las empresas consultadas. La mayoría de las empresas priorizó el no despido de personal, por sobre la reducción de remuneraciones y/o prestaciones con porcentajes a nivel nacional de 19.1 y 15.4 por ciento respectivamente.

Los resultados de la Encuesta Telefónica sobre Covid-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML), estiman que en abril había 32.9 millones de personas ocupadas, de las cuales 23.5 por ciento trabajó desde su casa, 30.3 por ciento no trabajó las horas habituales, 46.1 por ciento disminuyó su ingreso y 21.8 por ciento estuvieron ausentes temporalmente de su trabajo manteniendo un vínculo laboral.

Asimismo, se estiman 13.6 millones de personas no ocupadas con disponibilidad para trabajar, pero sin buscar empleo. De ellos, 11.9 millones de personas son ausentes del trabajo a consecuencia de Covid-19, donde (42.3%) considera que retornará a su trabajo al terminar la contingencia sanitaria.

En 30.4 por ciento de las viviendas algún integrante perdió su trabajo y en 65.1 por ciento de las viviendas sus ingresos disminuyeron. De estas últimas viviendas, en 37.4 por ciento, sus integrantes tuvieron que vender algún bien, pedir dinero prestado o recurrir a sus ahorros.

Ante este escenario, necesitamos reforzar las medidas de ahorro en nuestros hogares y ser más creativos a la hora de ser consumidores habituales. Grandes empresarios y gente exitosa han visto en las crisis oportunidades y han sabido utilizarlas a su favor.

Quejarnos y repartir culpas a “otros”, nos sigue dejando en nuestra zona de confort, claramente esta no es la solución. Repensar nuestros hábitos y estilo de vida, es la alternativa no sólo a mejorar nuestros ingresos, sino a elevar nuestra calidad de vida.

La crisis se agudizó con la contingencia sanitaria al sistema económico actual lineal, basado en el usar y tirar: extracción, fabricación, utilización y eliminación; nos ha convertido en seres irracionales inmersos en el consumismo y en ser grandes generadores de basura. En promedio una persona produce 1.2 kilogramos al día.

Esta situación es insostenible tanto para el planeta como para nuestro bolsillo, te invito a dar una mirada a una nueva forma de vida y a iniciar una revolución de personas sostenibles, basando nuevos hábitos de vida en la economía circular.

En el siguiente artículo hablaré a detalle sobre esta estrategia económica que están adoptando cada vez más personas y por supuesto, muchas economías mundiales.

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