Pueblos originarios

OBSERVANDO

Patricia Alvarado*

“No olvidemos que la desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. Y la única manera de que la cultura no se pierda es que se mantengan en dinamismo, en constante movimiento”,  papa Francisco

El pasado nueve de agosto se conmemoró el Día Internacional de los Pueblos Originarios, para enaltecer y reconocer la raza indígena, rescatar tradiciones, creencias, sabores, colores, idiosincrasia de los pueblos ancestrales de donde penden nuestras raíces, el cual fue proclamado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 23 de diciembre de 1994 con el fin de proteger sus derechos humanos y culturas.

470 millones de indígenas se desarrollan a lo largo de 90 países lo cual representa poco más de cinco por ciento de la población mundial; encontrándose esta población entre una de las más desfavorecida, vulnerable y pobre.

En México, 25 millones de personas se reconocen como indígenas, y de ellos más de siete millones son hablantes de una de las 68 lenguas indígenas que hablan en México, según datos del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali).

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) siete de cada 10 personas indígenas viven en la pobreza, sus condiciones de salud, alimentación, educación, vivienda son precarias y de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) 24 por ciento de la población indígena ha padecido algún tipo de  discriminación en los últimos cinco años, la cual proviene de una estructura social y económica de desigualdad, vulnerando identidad, dignidad, libertad, autonomía y autodeterminación y vulnerando con ello el goce y disfrute de sus derechos humanos.

No obstante el reconocimiento y conmemoración de los pueblos originarios las deudas pendientes de estado siguen, ya que el rezago de sus derechos se notan visiblemente en el diario acontecer social donde se pondera la falta de seguridad social, el acceso a los servicios públicos y a los satisfactores sociales de bienestar, igualdad, justicia y libertad.

Cabe resaltar que en tiempos de pandemia la violencia contra las mujeres indígenas y feminicidio continúa y lastimosamente las cifras se pierden en el ocultamiento e invisibilidad de las poblaciones indígenas.

Por otra parte; la niñez indígena adolece en el ramo educativo de la pertinencia de una educación bilingüe y cultural, haciendo con esto más ancha la brecha de desigualdad social.

Como sociedad hay una enorme tarea para apoyar a los pueblos indígenas, desde el respeto a sus tradiciones ancestrales hasta el adquirir una de sus valiosas artesanías a un precio justo y sin el regateo acostumbrado; apoyar desde la base, la diversidad y la cosmovisión integral.

*es defensora de derechos humanos

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