Felicidad en tiempos de contingencia

OBSERVANDO

Patricia Alvarado*

“El objeto del gobierno es la felicidad de la nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen”, constitución de Cádiz de 1812

La felicidad según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es un derecho humano fundamental inalienable al hombre sin distinción de nacionalidad, religión, sexo, origen, color, lengua u otra condición y una aspiración universal que tiene como objetivo el bienestar y el desarrollo de los países y las personas para convalidar una vida plena en dignidad.

La felicidad hoy en día se percibe amenazada por la contingencia sanitaria, es un derecho humano que se dificulta su ejercicio porque va más allá de sentirse bien, satisfecho, gustoso, contento, un derecho en la categoría de la libertad, la vida, la paz porque para que este sea pleno es necesario políticas públicas, desarrollo económico, una real satisfacción de vida en la consecución de derechos y satisfactores básicos como la salud, alimentación, trabajo, educación, vivienda digna, justicia, libertad, bienestar derechos implícitos en nuestra Constitución mexicana en los artículos primero, tercero, cuarto y 16.

La pobreza, la precarización, el déficit en los servicios hospitalarios y de salud, las personas fallecidas hacen que esta percepción de felicidad se sienta lejana, ausente, causando en ocasiones índices de depresión y angustia en las personas.

Los objetivos de desarrollo sostenible nos marcan una hoja de ruta para realizar con concienciación adecuada caminos para sostener la felicidad personal y que se integre a la felicidad global en donde todos contribuyamos a ello: el gobierno, el sector privado, la sociedad civil y personas como usted y yo.

Es necesario que el crecimiento económico de los países se enfoque con perspectiva inclusiva, en equilibrio y en equidad; que promueva la erradicación de la pobreza y la violencia, el desarrollo sostenible, la felicidad y el bienestar.

En tiempos de pandemia la felicidad se filtra por la solidaridad pues los más afectados y vulnerados serán los países y las personas más pobres.

Hace días en una pregunta a una pequeña sobre el derecho a la felicidad dijo: “es como si una niña tiene un pan y lo parte en dos para que otra niña también coma”, en palabras tan cortas pero tan sabias se percibe como el paliar el hambre a otra persona causa felicidad al satisfacer una necesidad básica del ser humano como el comer.

La felicidad es considerado un derecho de tercera generación, considerado como un derecho colectivo como la paz, derecho a la autodeterminación de los pueblos, a la independencia económica y política, a la identidad nacional y cultural, a la coexistencia pacífica, al entendimiento y confianza, a la cooperación internacional y regional a la justicia internacional y donde los gobiernos tiene que tener mayor participación para que estos sean cumplidos y respetados.

Los derechos humanos como la felicidad se centran en la persona por ello es urgente no perder el foco en la consecución de los mismos a través del trabajo en conjunto, crear estrategias para mejorar el sistema de salud de la poblaciones para que mejore el bienestar de las personas en la emergencia sanitaria.

¿Y usted amigo lector es feliz?

*es defensora de derechos humanos

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