La infancia, un reto para México

OBSERVANDO

Patricia Alvarado*                                  

“Caminito de la escuela, apurándose a llegar…”, Cri Cri                                                                                                     

La infancia en México representa las alas de un país, ¿cómo podría resignificarse México en esta contingencia sanitaria sin la niñez mexicana?

La pandemia ha marcado un hito a nivel mundial, las vidas de los adultos han cambiado pero las de la infancia siguen con sus sueños, con sus alegrías, sus ganas de comerse las delicias de su edad.

Pertinente es priorizar necesidades esenciales en la niñez como la salud, educación, higiene, alimentación, saneamiento y desarrollo en la primera infancia y adolescencia.

Necesario poner todo el empeño para garantizar los derechos humanos de la infancia para que cada niño a la escuela, aprenda y obtenga elementos que le permita participar en una sociedad más justa desacelerando con ello la discriminación y la desigualdad; resaltando los valores humanos como el respeto, confianza, integridad, honestidad, empatía, desde las bases de la ciudadanía para coadyuvar corresponsablemente para que esto sea una realidad.

A principios de 2020 la niñez tuvo que dejar las aulas educativas para reintegrarse a un espacio que si bien es su casa para ellos era desconocido por el sistema de aprendizaje que han tenido que llevar al lado de sus padres.

La educación en casa ha venido a romper parteaguas, ha establecido nuevas formas de aprender y de relacionarse al pasar 24 horas en familia para muchas de ellas sin los insumos básicos de necesidad apremiante como el alimento y la salud.

Para el desarrollo integral de la infancia los espacios seguros e higiénicos conllevan voluntad política para que estos sean acordes a las nuevas exigencias de la “nueva normalidad”, igualdad entre los géneros y la niñez con discapacidad.

No permitamos que la niñez sea el daño colateral de la pandemia, un daño oculto, invisibilizado, mermado, socavado, con consecuencias desastrosas inimaginables, por ello hay que sumar y sumarnos a acciones sociales para fortalecer el tejido infantil, siendo proactivos en programas para proteger a la niñez de la violencia, explotación y abuso.  

Unicef México, señala que al menos seis de cada diez niñas, niños y adolescentes han experimentado algún método de disciplina violenta en el hogar. 

Además, uno de cada dos niños ha sufrido golpes, patadas o puñetazos en su escuela y en el país se registraron cuatro homicidios de menores de edad cada día.

Estudiar en casa tendrá que revalorarse por todos los actores de la familia para que esta estancia sea armoniosa y felizmente empática para todos.

Por otra parte las comunidades indígenas están en una situación aún más complicada ya que  adolecen de una educación integral pues en las escuelas de estas zonas altamente marginadas el profesorado no habla la lengua materna con el alumnado, dificultando con ello la enseñanza-aprendizaje.

La mitad de los menores en México viven en la pobreza y 60 por ciento carecen de acceso a la seguridad social, visibilizar a la infancia y adolescencia en tiempos de la Covid-19 es enmarcarlos para que la agenda pública y política impulse programas sociales ad hoc a las necesidades que se están viviendo.

En esta época hay que cuidar las relaciones familiares, una carrera o grados académicos no garantizan un ambiente adecuado para los niños, lo óptimo es su relación con su familia en un ambiente de convivencia pacífica y sin violencia para que el resultado sea de bien para todos.

*es defensora de derechos humanos

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