Mi abuelo, pensiones y AMLO

DE LA CALZADA PARA ALLÁ

Juanto

Cuando era niño vivía en un barrio muy tradicional de Guadalajara, llamado “La Perla”, y cómo adivinan se ubica justo a un lado del de San Juan de Dios y de aquel lado de la Calzada Independencia, donde se nos ubicaba a los tapatíos menos favorecidos, la vía se constituía como la línea divisoria entre los habitantes de primera y de segunda, a mi me importaba poco entonces y ahora me importa menos, yo fui muy feliz ahí, los domingos esperaba ansioso a mi abuelo Jesús “Papa Chuy”, porque me tomaba de la mano y me llevaba a la Plaza de Toros El Progreso, a esperar que pasara el cuarto toro para que el personal de la plaza abriera las puertas y colarnos a ver los últimos capotazos del quinto, el sexto completo y si teníamos suerte ver el de regalo, poco entendía yo de la lid que se llevaba abajo en la arena, solo recuerdo ir de la mano de mi abuelo a esa aventura, luego los martes pasaba por mi y me llevaba a su casa para ver la lucha libre, ahí el reía a carcajadas y yo emocionado veía las habilidades luchisticas de los hermanos Mendoza (de Mezcala) del Matemático, de Solar, de Hamada y más estetas del cuadrilátero, en vacaciones me llevaba a San Juan Evangelista donde tenía un pequeño rancho y comíamos camote del cerro, frijoles y caldo de pollo, o a su pueblo natal Yahualica a visitar a la familia donde saludabamos a mi tía Pachita que a falta de un tornillo siempre paseaba un muñeco muy grande vestido de charro diciendo que era su hijo, un día se me acercó y me dijo, ayer las campanas del templo sonaron toda la tarde por ti, porque habías muerto, yo me quedé helado, gracias a Dios no fue nada más que un delirio de su ya conflictuada cabeza, mi abuelo me enseñó a podar un árbol, a pelar mangos, a comer guayabate, a echarle galletas de animalitos al café, a reír por gusto, a sentarme al sol mientras pasan los años, a amar tus raíces, y a los hijos, mi abuelo siempre que me veía reía, y me toco verlo morir como se apaga lentamente un sol.

Mi abuelo pudo vivir esa vida plácida y partir de 97 años por que compartió su vida entre México y Estados Unidos, allá trabajó en huertos, poniendo vías, cuidando ranchos, escondido la mitad del tiempo y luego legalmente, su vida fue dura por que trabajo para mandar a mi madre y mis tíos a una universidad de paga dándoles un futuro, y en su vejez los Estados Unidos le otorgaron en retribución una pensión digna, con la que llevar sus años en México, la que le fue basta y suficiente para no ser jamás una carga, por el contrario siempre fue un padre solidario, y sobre todo un buen hombre.

En estos días en México, se anunció la presentación de una iniciativa para la modificación del sistema de pensiones, lo que se intenta es aumentar al doble las pensiones para los retirados, mediante una aportación tripartita donde el gobierno, los trabajadores y los propios empleadores aumentaran sus aportaciones y traerá  además la disminución de las semanas cotizadas para llegar a una pensión, sabemos que el que se retira recibe aproximadamente 30 por ciento de su último salario, ahora se pretende que se pueda llegar un poco arriba de 50 por ciento y si se gana el minimo 100 por ciento del sueldo, actualmente uno de cada cuatro tiene acceso a una pensión, se espera que se llegue a más de 70 por ciento de la población en edad de retiro tengan acceso a una pensión, esta iniciativa y la negociación con el sector empresarial, los trabajadores y la socialización de esta iniciativa es sin duda un gran logro del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador.

La iniciativa de ver por las personas de la tercera edad, así como de los pensionados, es consistente con los actos y el discurso del presidente, éste sin duda es un fruto a destacar, y de reconocer, sin mezquindades, sin tendencias, de mi parte yo le agradezco la iniciativa, por que yo fui beneficiario de una pensión digna donde pude tener a mi abuelo, sano, sin preocupaciones, y tuve estas anécdotas y muchas más que contar por que su trabajo dio el fruto de una vejez tranquila, un gran logro, esperemos que este barco empiece a dar muchos de estos frutos, y de mi parte tendrá el debido y justo reconocimiento, por su amable atención, muchas gracias.

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