Dispuesto a todo

¡Y quién es usted?
Por: José Ruíz Mercado

¡Ya! En serio. Se necesita ser un soñador empedernido para creer en un
sistema judicial digno. Bueno, eso creo. Pero será mejor discutirlo sin pasión.
Pero también pueden ser otros los motivos para no haber llegado a una novela
policíaca, digo, a la tradición.
Y sí, me vas a hablar de Rafael Bernal, quien nació en Santa María La Ribera
un 20 de junio de 1915, autor de un número considerable de teatro, novelista,
cuentista. Una vasta obra, poco conocida, en parte, posiblemente por su
alejamiento del círculo literario de su época, a pesar de su cercanía con
Agustín Yáñez.
Es verdad, se necesita la relación social para ser reconocido. Esos hilos
cercanos, lo mediático ¿Cuántos autores están atrás de los reflectores? No
digo de la fama, en ocasiones, sencillamente, el olvido de su obra.
Y sí, dejemos aquella premisa de que cuando una obra vale tarde o temprano
va a ser reconocida. Para llegar a esto se necesita un lector mediático. La obra
por sí misma no sale a la luz. Se requiere de un detective.
Rafael Bernal como dramaturgo sostiene una estructura dramática, bien
cuidada, de sus personajes, la circunstancia, temática, resguarda la forma
acorde al acontecimiento. Lo constatamos en sus obras: Antonia, de 1950; El
Maíz en la Casa, 1965; La Paz Contigo (o el Martirio del Padre Pro) de 1955, la
fecha de estreno, todas publicadas por JUS, en la Colección Voces Nuevas, el
número 16, en 1960.
Formó parte del movimiento sinarquista; luego lo dejó por la falta de
autenticidad en el pensamiento y la acción de sus dirigentes. Fue un católico
militante, firme, convencido.
Esta convicción lo llevó a idear al personaje que lo llevó a romper con los
esquemas en el cuestionamiento al sistema social. Lo llevó a la novela de
detectives, a provocar un personaje irónico, con un sarcasmo pleno: Filiberto
García.
Anteriormente, con un certero conocimiento de la narrativa inglesa, escribe El
Extraño Caso de Aloysius Hands, la historia de un asesino serial; De Muerte
Natural; El Heroico don Serafín, publicadas en 1946 por Editorial JUS.
En 1947 La Muerte Poética. Un año después La Muerte Madrugadora. Dos
novelas cortas. Para algunos críticos de su momento, cuentos largos. Ahí está
presente Teódulo Batanes, con una capacidad analítica, la idealización, más
allá de la realidad mexicana.
Para 1969 aparece la obra iniciadora en México de una estructura, la primera
novela negra mexicana, la cual fue una radio novela. Así iniciaba: Música,
enseguida una voz “Atención Patrullas y Casetas” una sirena, más música: El
Complot Mongol. Joaquín Mortiz la edita en 1997.
La novela negra se caracteriza por no interesar el cómo, sino el por qué. Ese
personaje irónico, sarcástico, ese matón de sesenta años al servicio del Estado
Mexicano, quien se siente detective inglés, aunque sólo lea las novelas
Palmolive (una estructura de novela de la época patrocinada por dicha marca)
y escriba sus memorias a lo Vasconcelos.
Filiberto García descubre el posible atentado contra el Presidente Gringo por
un grupo dentro del barrio chino en la Ciudad de México. Se alía con un agente
del FBI y otro de la KGB.
Y sí, sólo un soñador empedernido, o alguien con un alto sentido del humor,
en México, escribe novela policíaca, la cual se convierte en radio, en cine y
abre una ventana a la narrativa
….Atención patrullas y casetas, atención….

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