Las niñas no se tocan

OBSERVANDO

Patricia Alvarado*

Miles de niñas de todo el mundo son víctima de daños físicos y psicológicos consensuados y con conocimiento expreso de sus padres, madres o familiares, incluso de comunidades.

Como sociedad civil hay que asegurarnos que cada niña y mujer sea tratada con dignidad y respeto y que sus derechos humanos sean respetados en todo tiempo y lugar.

A nivel mundial se identifican 19 prácticas nocivas que van desde el planchado de senos, pruebas de virginidad, la mutilación genital femenina (MGF) y el matrimonio infantil, prácticas que contribuyen al control del cuerpo, fertilidad y deseos sexuales de la mujer cuyas raíces se encuentran en la desigualdad de género.

El Fondo de las Poblaciones de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) asienta en su Informe sobre el Estado de la Población 2020 dan a conocer que:

Las personas que someten a sus hijas a estas prácticas a menudo tienen buenas intenciones, pues consideran que someterlas a estas prácticas las pueden salvar de la violencia sexual o resguardar la reputación por un embarazo no deseado o ser aceptada por su futuro cónyuge o incluso por la comunidad.

El matrimonio infantil y la MGF causan daños tan profundos que perviven durante toda la vida y aún incluso pueden propiciar la muerte de las niñas.

Natalia Kanen, directora del UNFPA comenta en el prólogo del informe que: “No obstante, las buenas intenciones significan poco para la niña que debe abandonar la escuela y a sus amigos para casarse por la fuerza, o bien puede enfrentar problemas de salud de por vida debido a la mutilación realizada como parte de un rito de pasaje nocivo”.

A nivel mundial las niñas y mujeres afectadas va en aumento, este año un millón de niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital infantil, uno de cada cinco matrimonios actuales involucra a una niña casada. Se estima que el número de niñas intervenidas a la MGF y de matrimonio infantil va en aumento debido al crecimiento poblacional en los países que estas prácticas se consideran “normales” en pro del bienestar de las niñas.

La Covid-19 ha contribuido a que la vida de las niñas y mujeres se ve afectada por descalabros económicos, cierre de escuelas, la pérdida del acceso a la salud y de programas de apoyo.

El UNFPA percibe que tanto los matrimonios infantiles como la MGF están aumentando, por ejemplo en la República Democrática del Congo, en las regiones de Kasai Central y Kasai los matrimonios infantiles han aumentado y en Tanzania la MGF ha aumentado a pesar que es en diciembre cuando empieza la “temporada del corte”.

Poner fin a estas prácticas nocivas deviene de voluntad política y de legislaciones que pongan fin a la violencia contra las niñas y mujeres.

Nafissatou Diop experta del UNFPA señala “más allá de proporcionar información y crear espacios para el debate, es necesario analizar colectivamente y acordar explícitamente la mejora de la salud y el bienestar de las niñas y las comunidades, lo que apoyará al movimiento para poner fin a las normas nocivas y discriminatorias”.

En México 31 Códigos civiles de los estados de la república prohíben el matrimonio infantil a excepción de Baja California  que todavía tiene algunas disposiciones, excepciones y dispensas en sus leyes estatales.

*es defensora de derechos humanos

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