Las pizzas, la abuela y AMLO

DE LA CALZADA PARA ALLÁ

Juanto

Ya es tarde, los niños gritan, no hay nada en la alacena, y el suplicio de hacer un mandado rápido, regresar y cocinar no suena muy bien que digamos, en la indecisión te llega un mensaje, son tus “amigos” de Uber eats, o de Rappi, Didi food, Sin delantal o cualquier otro servicio donde requieres alimentos, insumos o servicios vía una aplicación (app) del teléfono celular o smartphone, que te avisan que tienes un descuento en pizzas, rápido ves la luz: seleccionas 2X1, eliges una hawaiana y otra de pepperoni para calmar a los hijos que para esos momentos están mordisqueando a la abuela, y cuando llega el momento que debes de pagar resulta una cantidad de más de 367 pesos, abres tus empobrecidos ojos y dices: ¿Qué no es 2X1? Piensas que algo no hiciste bien y repites todo el procedimiento y efectivamente el precio es correcto, solo por preservar la vida de la abuela las ordenas pero te quedas pensando ¿Qué diablos pasó? ¿En qué momento una pizza cuesta esa cantidad? Mientras espero, alejo a los niños de la amable anciana, me meto directamente a la pizzería en cuestión a ver su carta y encuentro que la pizza vale en 2×1 con todo y unos panes dulces ciento ochenta pesos, empecé a buscar de dónde salió ese sobre precio tan espeluznante, pero en eso llego el pedido y en un aquelarre de harina, queso, salsa de tomate y laminillas casi transparentes de pepperoni olvide el tema, aunque no por mucho tiempo.

Antes de proseguir, ustedes deben de estar intrigados, esta es una columna política ¿Por qué hablamos de pizzas? No se preocupen en algún momento de este relato se alejará el aromático olor a pizza y entrará el tufo pestilente de la política, lo lamento yo prefiero la comida pero como dije aquí hablo de política, sigamos pues, la respuesta a estos precios es compleja, intentaré explicarlo, las plataformas (las que mencioné antes como apps) le cobran al restaurantero un sobre precio de 30 por ciento, muchos absorben parte de esto con el fin de darse a conocer o incluso de no salirse del mercado y poder vender, aparte se te cobra el traslado, es decir el repartidor que para efectos es un trabajador independiente a la plataforma recibe su sueldo no de ese 30 por ciento que cobra la app, sino como cobro extra y se lo entregan menos el IVA y el Impuesto sobre la Renta (ISR), es decir si una hamburguesa en el restaurante cuesta 100 pesos, más 30 por ciento, más el costo de envío, terminas pagando 165 pesos por la hamburguesa, para quien quiera comodidad o rapidez o no salir de casa era hasta cierto punto “alcanzable”, sin embargo; muchos restaurantes salieron de ese servicio porque simplemente les salía muy poca ganancia, sin embargo; en esta pandemia el servicio de las plataformas se convirtió en vital, los riesgos de salir a comprar alimento o el super o conseguir efectivo era altísimo, y justo ahora es donde empezaré a hablar de política, con la sensibilidad propia de un orangután realizando una neurocirugía, el Gobierno federal ordena la aplicación del IVA a los servicios de plataformas, no solo las de alimentos y servicios sino todas. Estoy de acuerdo; todos debemos pagar impuestos, pero ¡caramba!, era algo que no recibía previamente y la necesidad de familias, ancianos y la población en general era la de alimentarse con el menor riesgo posible, y pues ya conocen al señor presidente, dijo no, y cargo el IVA, entonces regresemos a la hamburguesa, costaba 100, más 30 por ciento, más el envío, más 16 por ciento (del IVA), la hamburguesa termina siendo impagable: el doble, para cuando el pobre restaurantero que decidió absorber 30 por ciento de la plataforma, recibe el dinero de los alimentos que envió, le llega un depósito por cero pesos después de comisiones, impuestos, y todavía tiene que pagar los insumos y la electricidad (que también amablemente nos subieron en esta pandemia) y a los trabajadores, simplemente retiran sus restaurantes de las plataformas, de un plumazo el señor presidente, truena restaurantes, que prefieren morir poco a poco que con el infarto que les dan los dobles impuestos, truena las plataformas que solo proveían de un medio electrónico de comercio, y truenan a los miles de repartidores que en tiempo de pandemia encontraban un alivio a sus necesidades jugándose la vida entre virus, camiones e inoportunas legislaciones. ¡Bravo señor presidente!, una más.

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