Trabajo infantil en Covid-19

OBSERVANDO

Patricia Alvarado Corona*

La violencia, pobreza e insalubridad son factores que afectan hogares y niñez. La pandemia de la Covid-19 va en aumento y  la realidad del confinamiento es catastrófico, el ingreso económico de los hogares está cayendo brutalmente y la precarización va hacer que la niñez sea lanzada a la calle a trabajar aumentando la explotación en este segmento. Los empleadores tendrán que tener un enfoque de protección a los derechos humanos para que los derechos de la infancia estén protegidos.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) destaca en su Informe de Evaluación de la Política Social 2018 que en “2015  2.5 millones de niños y adolescentes entre cinco y 17 años estaban trabajando, lo que equivale a 8.4 por ciento del total de esta población; la mayoría de estos menores (89.6%) desempeñan ocupaciones no permitidas, es decir, que afectan su salud, su desarrollo o son llevadas a cabo antes de la edad mínima permitida para trabajar (15 años según la Constitución), de acuerdo con datos del Módulo de Trabajo Infantil 2015 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). La población más expuesta a los riesgos del trabajo infantil son los 1.3 millones de menores en ocupaciones peligrosas, entre las cuales se hallan las labores nocturnas, industriales, en obras de construcción o aquellas en las que se exponen a químicos contaminantes o residuos peligrosos. Incluso, los trabajos considerados como “ligeros” (que, en principio, no perjudican su desarrollo, salud o asistencia a la escuela) pueden representar un riesgo si la jornada laboral es muy larga, de acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo. Entre los menores en alguna ocupación no permitida, es decir; debajo de la edad mínima o en ocupaciones peligrosas, la mayor proporción (27.6%) tienen una jornada laboral con duración de hasta 14 horas semanales; en el otro extremo, (12.4%) de esta población lleva a cabo jornadas de más de 48 horas semanales”.

En 2011, se reformó el artículo cuarto de la Constitución para integrar el interés superior de la niñez, entendido como el derecho de los niños a ser considerados prioridad en las decisiones que puedan afectarlos. El cuatro de diciembre de 2014 se promulgó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes como una base de derechos mínimos de los que son acreedores los menores; no obstante la eliminación del trabajo infantil requiere de voluntad política y de trabajo interinstitucional ya que se requieren acciones y procesos proclives a garantizar un desarrollo integral y una vida digna para la niñez.

Uno de cada 10 de todos los niños en todo el mundo está en situación de trabajo infantil, una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible exige el fin del trabajo infantil para 2025, la ONU declaró que 2021 será Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil en todas sus formas -la pregunta sería-, ¿Cuál sería el compromiso como sociedad global hacia la eliminación del trabajo infantil?

¿Sabías qué?

El trabajo infantil se concentra en primer lugar en la Agricultura (71%), incluyendo pesca, silvicultura, ganadería y acuicultura: (17%) trabajo en el sector de servicios; (12%) en el sector industrial en particular en la minería.

Visibilizar el trabajo infantil se requiere para combatirlo, porque lo que no se menciona no existe.

*es defensora de derechos humanos

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