La grandeza de Roma

¿Y quién es usted?
Por: José Ruíz Mercado

   Un filme de cuadros. Narrativa. Estilo que nos remite a toda una época, la del neo realismo italiano. El agua todo lo limpia. Los simbolismos. Para limpiar la sangre no sólo se requiere de agua y jabón, se necesita lavar conciencias.
Alfonso Cuaron Orozco revivió la historia con otra historia, limpió los lavaderos, sacó lo más perverso, lo escondido en los sótanos de las buenas conciencias y no se hizo esperar.
La reacción ideológica de los sectores sociales cubrieron los significados más profundos de un filme cuyos contenidos hicieron de Roma, no sólo una anécdota espacial, sino una lectura de un segmento de la población.
Las historias se entrelazan. Una pareciera estar arriba de la otra cuando se dan a la par. Ya lo dije, un filme de cuadros con un solo discurso, la familia, una, la habitante de la Colonia Roma.
Un excelente retrato de familia. Discurso visual en donde todo está plenamente justificado, incluyendo el blanco y negro. Ojo, el recurso tiene su razón de ser, no es un elemento nostálgico. Al contrario, es el elemento psicológico de lo cotidiano.
Las historias nos ofrecen una narración sencilla. Una familia clase media con su  discurso cotidiano, con un perro feliz dispuesto a compartir los momentos familiares, las caricias de la servidumbre. Todo normal. Blanco y negro.
La relación empieza a cambiar. En dos planos, casi imperceptibles. Una de las muchachas se relaciona con un individuo quien presume de estar siempre entrenado. El marido, médico,  inicia una aventura.
Todo empieza a desestabilizarse. La muchacha se embaraza, el individuo se aleja. Hasta aquí, la narración pareciera no tener mayor trascendencia. Una historia de encuentros y desengaños. El rompimiento familiar. La búsqueda del padre ausente. El cambio de suerte familiar.

Escena del entrenamiento paramilitar
en la película Roma

Ella, la muchacha, busca al padre del futuro hijo. Lo encuentra en un campo de entrenamiento paramilitar. En una colonia perdida, marginada, fuera de todo vestigio urbano. El discurso está dado. El individuo niega la paternidad.Yalitza Aparicio, la actriz, marca toda una presencia en dichas escenas. Su personaje toma la fuerza protagónica. Hasta aquí Roma es un discurso feminista. Las mujeres presentes. La esposa del médico toma las riendas de la familia dentro de su crisis de pareja. La muchacha vive su embarazo con determinación y orgullo.
La familia acoge el problema como propio. Le dan atención médica. La llevan a escoger la cuna. Es entonces cuando aparece otro conflicto. Es el 10 de junio, y la mueblería se encuentra cerca del Casco. Los halcones, el jueves de corpus. Ella reconoce al padre de su hijo como uno de los halcones, ve como asesina a uno de los manifestantes que se metió a esconder a la mueblería. Una de las escenas más fuertes. Cuando se ven cara a cara.
Entonces recordamos la escena del inicio

Escena en la mueblaría de la película Roma

Lavar el piso con fuerza una y otra vez. Se debe de lavar la ignominia. Una y otra vez. Un filme de cuadros, ya lo dije. Entonces aparece la perversión social. La descalificación. El racismo. La negación del discurso.
Roma es, a los años, la única lectura de una problemática del Estado. La intromisión de grupos paramilitares en las manifestaciones. Jueves de Corpus, el halconazo, 10 de junio de 1971. El filme.    

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