GENERALIDADES

Mujeres y hombres del mañana
Que un niño de 02 a 10 años crezca en un entorno donde sus padres, abuelos y hermanos solo se enfocan en sus defectos es profundamente perjudicial para su desarrollo emocional, psicológico y social. A esta edad, el niño está construyendo su identidad y su autoestima basándose casi por completo en el reflejo que le devuelven sus seres queridos. El niño internaliza las críticas y empieza a creer que él es un defecto en sí mismo. Su diálogo interno se vuelve sumamente autocrítico. Crece sintiendo que no importa lo que haga, nunca será lo suficientemente bueno para ganar el amor o la aprobación de su familia. La falta de validación y afecto positivo puede derivar en sentimientos de profunda tristeza, aislamiento y desesperanza a una edad muy temprana.
Los factores de la personalidad se entienden como el resultado de la confluencia bidireccional entre unos factores más biológicos o internos (herencia genética) y otros factores contextuales o externos (ambiente). Entre los primeros se incluye el temperamento, que se define por una disposición emocional y motivacional intrínseca e innata que moviliza al sujeto por intereses de carácter primario.
Por ejemplo; un niño que muestra conductas agresivas y desafiantes está atravesando una dificultad profunda en su regulación emocional y en el manejo de la frustración, donde su comportamiento suele funcionar como una forma de comunicación o una señal de alarma.
A la edad antes mencionada, el cerebro aún está madurando en áreas clave como el autocontrol y la planificación. Cuando el niño se siente abrumado, estresado o incapaz de resolver un problema, reacciona de manera explosiva (lucha o huida) en lugar de expresar lo que le pasa con palabras.
El comportamiento desafiante como discutir, desobedecer o retar a la autoridad, sea interna o externa suele reflejar una necesidad de sentirse escuchado o autónomo, manifestada a través de la oposición. Estas conductas pueden estar relacionadas con lo que se denomina Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD) se caracteriza por un patrón persistente de enfado, irritabilidad, discusiones y desafío hacia figuras de autoridad. La causa o detonante de lo anterior, se da por los factores del entorno en que crece y se desarrolla el menor por las dinámicas familiares conflictivos, falta de límites claros ya porque sean demasiados rígidos o que exista ausencia de ese límite y más aún cuando simultáneamente, existen varias autoridades que confunden al menor ya sea la intervención de los papás consentidores y lo rígido de otro familiar, hermanos, tíos o abuelos ya que unos dicen sí y otros dicen no a esto o aquello.
En otro orden de ideas, existen ocasiones que, el niño utiliza la conducta disruptiva como un mecanismo inconsciente para captar la atención de los adultos, aunque sea de forma negativa. Que hacen los adultos; responder con gritos o amenazas suele escalar el conflicto. Hablar con un tono sereno y firme transmite seguridad y ayuda a que el sistema nervioso del niño se regule. Gritar o responder con agresividad activa la “alarma” cerebral del menor (la amígdala), intensificando su conducta defensiva o violenta a través de las neuronas espejo.: Evitar frases como “aquí mando yo” o debatir cada negativa como si fuera un partido de tenis. Da instrucciones cortas y directas.
En lugar de argumentar cuando el niño está furioso, ayúdale a transitar la calma prestándole tu propia calma (manteniendo postura segura, voz neutra y deteniendo físicamente conductas de daño con firmeza, pero sin violencia). Para un niño que usa un espacio aburrido, separado y sin pantallas o juguetes (nunca su habitación llena de estímulos) durante unos minutos breves hasta que logre calmarse. Ignora la provocación verbal y premia el respeto: Si el niño desafía para obtener atención, ignora la ofensa verbal y refuerza de inmediato su actitud cuando logra expresarse con calma y respeto.
Finalmente, elogia y destaca de forma específica las veces que el niño coopera o soluciona un conflicto sin agresividad; muchos niños desafiantes solo reciben atención cuando se portan mal.
Ante esta alarmante situación, respetable lector usted tendrá la mejor opinión considerando que los niños de hoy serán las mujeres y hombres del mañana.
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