GENERALIDADES

Alerta
Trabajar es mucho más que cumplir con un horario o recibir un salario. El trabajo nos da un propósito, estructura nuestro día y nos conecta con los demás, ofreciéndonos un sentido de identidady pertinencia. Reflexionar sobre la necesidad de trabajar no significa cuestionar su importancia, sino comprender cómo influye en nuestra vida emocional, social, personal y familiar.
Brevemente haremos un recorrido a nuestra vida para conocer porque es importante el trabajo visto desde una verdadera necesidad, qué beneficios aporta y cómo podemos lograr que no se convierta en una carga como en ocasiones así lo sentimos, sino en una fuente de satisfacción personal y agregando el ejemplo que les damos a nuestra descendencia.
El trabajo cumple funciones profundamente ligadas al sentido de vida personal ya que no se limita a ser una fuente de ingresos, sino que atraviesa nuestra identidad y la manera en que nos relacionamos con el mundo.
Otra ventaja es que brinda estructura, pues organiza nuestros días y rutinas, marcando un ritmo que nos ayuda a mantenernos ocupados con los proyectos y metas que nos fijemos y nos otorga la satisfacción de sentirnos útiles.
En otro orden de ideas, cuando es oportuno, nos jubilamos o nos pensionamos, es aquí en que hay que estar alertas porque si un jubilado o pensionado que se mantiene en la inactividad absoluta puede verse severamente afectado a nivel psicológico y cognitivo. Pasar de una rutina laboral exigente a no tener ninguna ocupación o propósito diario activa un proceso complejo conocido en gerontología y psicología como el “síndrome del jubilado”, el cual puede desencadenar un rápido deterioro de la salud mental.
Aparejado con ello, las consecuencias psicológicas de la inactividad total, pueden darse los siguientes síntomas: pérdida de identidad y vacío existencial en virtud de que, para muchas personas, el trabajo representa su principal fuente de autoestima e identidad social. Al dejar de producir genera un profundo sentimiento de inutilidad, crisis de identidad y un vacío difícil de llenar, además puede aparecer un mayor riesgo de depresión y ansiedad.
Ahora bien, existen estudios de especialistas en salud mental que señalan que la falta de objetivos claros puede disparar estados depresivos y cuadros de ansiedad, incertidumbre y la sensación de que los días transcurren sin dirección suelen describirse como un “duelo” por la vida anterior que, si no se gestiona de forma activa.
Finalmente, el entorno de trabajo suele ser el núcleo de la red social de un adulto, al quedarse en casa sin realizar actividades, la persona tiende a reducir drásticamente su interacción con otros, lo que detona una soledad no deseada, la soledad crónica está directamente vinculada con el insomnio, la tristeza y una menor calidad de vida. A nivel neurobiológico, el cerebro funciona bajo la premisa de “lo que no se usa, se atrofia”. Las investigaciones demuestran que pasar a la inactividad intelectual absoluta eleva los niveles de cortisol la hormona del estrés y perjudica funciones como la memoria y la agilidad mental. la falta de estimulación mental cognitiva y social incrementa el riesgo de desarrollar demencia a mediano plazo.
Respetable lector, mucho le agradezco pueda compartir mi colaboración que seguro estoy les será de gran utilidad con personas que ustedes conozcan y que estén planeando jubilarse o pensionarse para que estén alerta y tengan un mayor disfrute de este descanso muy bien merecido. Les agradezco también la bienvenida y muestras de afecto a mi colaboración.
losdostraviesos1@gmail.com
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