Observando

Cuando el cuerpo se debilita y la convicción permanece por la defensa de losderechos humanos
Guadalajara, Jalisco.- El abogado Jorge García Ramírez se encuentra en huelga de hambre desde hace 60 días frente al Congreso del Estado de Sonora, en Hermosillo. A sus 81 años, su salud se ha ido quebrantando, pero su espíritu permanece firme. No protesta por un interés personal ni por una causa menor: lucha por el reconocimiento pleno y el cumplimiento efectivo del derecho de las niñas y los niños a la educación inicial, es decir, la atención educativa desde el nacimiento hasta los tres años de edad.
Su protesta nos obliga a mirar un tema que con frecuencia queda relegado en la agenda pública. La educación inicial no es un servicio asistencial ni un privilegio para quienes
pueden pagarlo; es un derecho humano y educativo. Así lo establece el artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que desde la reforma de
2019 reconoce expresamente que:
“La educación inicial es un derecho de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia”.

Foto tomada de internet
Asimismo, el artículo 4º constitucional consagra el principio del interés superior de la niñez, obligando a todas las autoridades a garantizar de manera plena los derechos de niñas, niños y adolescentes, entre ellos la salud, la alimentación, el desarrollo integral y la educación., un derecho protegido igualmente por la Convención sobre los Derechos del Niño, particularmente en sus artículos 6, 18, 24 y 28, que obligan al Estado mexicano a asegurar el máximo desarrollo posible de la niñez, apoyar a las familias en la crianza y garantizar el acceso a la educación desde las primeras etapas de la vida. La Ley General de Educación refuerza este mandato al reconocer la educación inicial como parte de la educación básica y como un servicio destinado a favorecer el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de las niñas y los niños desde su nacimiento.
Jorge García sostiene que aún existen omisiones para garantizar plenamente este derecho y para asegurar recursos suficientes a los centros y maestras de educación inicial. Por ello, su huelga de hambre busca que las autoridades cumplan con una obligación constitucional ya reconocida por el Estado mexicano.
Una huelga de hambre apela a la conciencia de la sociedad y de las autoridades; la demanda de Jorge García es válida y las instituciones deberían abrir canales de diálogo y no de represion.
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