Cultura de Paz|8 M: cuando la conciencia despierta

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“Derechos, Justicia y Acción”

Observando
Patricia Alvarado Defensora de Derechos Humanos
Cultura de Paz|8 M: cuando la conciencia despierta

Guadalajara, Jalisco. El 8 de marzo no es un día para regalar flores ni frases cómodas: es el Día de la Mujer Trabajadora. Es historia viva.

El Día Internacional de la Mujer, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, nació de mujeres valientes que se cansaron de callar. Mujeres que trabajaban jornadas interminables, que ganaban menos, que o podían decidir. Mujeres que entendieron que la dignidad no se pide de rodillas.

Hoy los datos siguen hablando fuerte: una de cada tres mujeres en el mundo ha vivido violencia. La brecha salarial continúa. Millones de mujeres sostienen hogares, cuidan, acompañan, educan sin salario, sin reconocimiento, sin descanso.

Por eso el 8M no es moda ni consigna pasajera. Es memoria. Es respeto. Hay que decirlo claro: hay una agenda en pausa con las mujeres, niñas y adolescentes.

Hay pendientes entre otros, como educación, salud, salario digno y acceso a la justicia en el entendimiento que la igualdad no quita derechos, los equilibra.

Este 8 de marzo no felicitemos: comprometámonos con todo aquello que enaltezca y realce los derechos humanos de las mujeres.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) este año hace una invocación en pro de las mujeres y niñas con el lema “Derechos, Justicia y Acción”. Es un llamamiento a la igualdad en derechos, justicia ante leyes discriminatorias y acciones nocivas que vulneran vidas de mujeres, adolescentes y niñas en áreas fundamentales como el trabajo, la movilidad, la seguridad, la propiedad, la jubilación que son prioridades necesarias para una vida digna y en paz de las mujeres.

Por eso el 8M no es moda, slogan o consigna pasajera. Es conciencia. Es responsabilidad colectiva.

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