Río Santiago, afluente tóxico que envenena a jaliscienses

Carolina González
PUNTUAL JALISCO

Pese a que fueron dictadas medidas cautelares, éstas no han beneficiado a los pobladores


Guadalajara, Jal.- Cientos de personas viven en los márgenes del arroyo que nace en el lago de Chapala, el más grande de México, y que termina en el Océano Pacífico.

Los pobladores de las comunidades de El Salto y Juanacatlán, en el estado de Jalisco, tienen la  esperanza de que los gobiernos tanto estatal como federal, limpien las contaminadas aguas del río Santiago y atiendan los cientos de casos de enfermedad renal y cáncer que el problema ambiental les ha causado desde hace dos décadas.

Muchos han muerto, triplicando el espacio del cementerio.

Unas 250 empresas que vierten sus desechos a lo largo de los 72 kilómetros de su cauce ha convertido al río Santiago en una mezcla de agua negra, espuma blanca y olores fétidos que provocan dolor de cabeza, náuseas y comezón en la piel tan solo de olerlos unos minutos.

Durante los últimos años las autoridades locales negaron la contaminación del río, pese a que diversas universidades y organismos como Greenpeace señalaron el riesgo sanitario y los problemas de contaminación en la zona.

A finales de febrero se dio a conocer un estudio científico contratado en 2010 por el gobierno de Jalisco a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASP), que revela que desde hace al menos una década había indicios de afectaciones sanitarias y ambientales por esta causa.

El estudio fue ocultado por el propio Gobierno estatal debido a que revelaba la presencia de metales pesados como plomo, arsénico, benceno, cadmio (que puede causar daño renal) y mercurio en la sangre de hasta 98 por ciento de los niños de seis poblados cercanos, en concentraciones por arriba de los límites permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tras su publicación, el Gobierno de Jalisco anunció una “estrategia integral para la recuperación del río” que incluye un colector para sanear las aguas, la limpieza de 72 kilómetros del afluente y el retiro de maleza para “mejorar la calidad del agua y disminuir las afectaciones a la salud”.

Días después que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió una resolución en la que pide a México adoptar medidas “para preservar la vida, integridad personal y salud de los pobladores de las zonas hasta cinco kilómetros del río Santiago en los municipios de Juanacatlán y El Salto, San Pedro Itzicán, Agua Caliente, Chalpicote y Mezcala.

La intervención de la CIDH abre una nueva esperanza para los pobladores quienes han reactivado las protestas y la movilización que el peso de la enfermedad había apaciguado en los años recientes.

El pasado mes de febrero, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), , solicitó al gobierno del estado se destine un presupuesto para la reparación del daño, esto debido a las afectaciones severas que la contaminación ha dejado en las colonias aledañas, además de la violación a los derechos humanos.

Alfaro declaró entonces que para este mismo año, las trece plantas de tratamiento que forman parte del corredor del río Santiago estarían en operación.

Por su parte; la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ), instalará 35 centros de salud en la cuenca del río Santiago y nefrólogos iniciarán estudios en Poncitlán.

El secretario de Salud Fernando Petersen Aranguren, señaló ante los manifestantes que llegaron a la dependencia exigiendo acciones para

evitar la contaminación del río Santiago que se estarán realizando los estudios en

cada comunidad que se ubica en la cuenca del río y un nefrólogo revisará a cada

enfermo renal en la zona e iniciando con el municipio de Poncitlán.

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