Sé el héroe de tu familia

GOURMET VINTAGE

Víctor Vish Fernández

Han pasado días de fiesta, con grandes momentos como cuando el hijo, sobrino o el nieto abre su regalo que el Niño Dios dejó bajo el árbol de Navidad, la sonrisa y la expresión de sorpresa es una postal inolvidable que genera una felicidad en los adultos. Recuerdo cuando mi abuelita se sentaba en el sillón junto a la mesita que tenía una carpeta tejida por ella y sobre el tejido un teléfono que te daba la compañía telefónica de México, que era la única en esa década de los años 80.

Mientras que los primos, hermanos, tíos reían y platicaban, en una de las manos todos sostenían una taza con ponche de frutas caliente. Mi madre y mi hermana estaban estresadas porque la cena estuviera a tiempo, aún que su sazón es garantía ellas les generaba preocupación. Minutos más tarde sonaba el teléfono, ese timbre que hacía que todos guardarán silencio, que alguien oprimiera el botón de stop en la grabadora; segundo timbre mi abuelita tomaba el auricular, lagrimas retenidas que desbordaban por mejillas a la primera palabra de: «buenas noches, feliz Navidad». Todos sabíamos que era Nacho y su esposa Elvira.

Eran dos cuartos de hora en lo que el teléfono pasaba por todos, como también una reacción que no entendía por completo, la risa y el llanto se combinaban con los mejores deseos y amor. Terminaba la llamada, mi abuelita Margarita se paraba del sillón, se diría a la cocina y sacaba de apuros a mi mamá y hermana. La música regresaba a la casa. Llegaba el momento de la cena, una enorme olla con tamales, que si bien el resultado no fue el esperado, una masa sin sal y dura como intentar morder un turrón, no arruinó la noche. Las siguientes navidades la familia optó por mandar a hacer la cena. Tuvieron que pasar 25 años para ver mis primos en la casa, Elvira y Nacho, con una de sus hijas, ya con la «green card» nos visitaron, mi abuelita ya no lo pudo ver, pero estoy seguro que pudo imaginar ese momento. Al verlos sentados en la sala, al igual que mi familia aquella noche, reí y lloré.

Sigamos fabricando y almacenado grandes momentos con nuestros seres queridos, sigamos viendo la sonrisa de nuestros padres, de nuestros hijos, abuelos, primos, tíos, es fácil solo usa el cubrebocas, usa gel, se el héroe de tu familia, cuídate para que los puedas proteger a ellos.

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