Cuando de nombres se trata

¿Y quién es usted?
Por: José Ruíz Mercado

Vivir entre guerras. Entre persecuciones con trasformaciones sociales listos a
recrear cambios de conducta. Vivir de cerca la historia. Los hechos cambiantes
del mundo como parte de la historia personal.
Una Revolución. Una primera Guerra Mundial. Una lucha religiosa. Cambios
en la esfera de las artes. Y un nombre largo; María Joaquina de la Portilla
Torres. Todo puede suceder cuando se nace en las últimas del Siglo.
León Guanajuato fue la cuna de ella, alumna de Claude Aquiles Debussy y
de Franz Lehár. Dos grandes músicos cambiantes de la visión tradicional de la
música hasta aquellos días. No cualquiera tiene maestros tan eminentes y sabe
abrevar de sus conocimientos.
Los inicios del Siglo XX dieron una lectura, mejor dicho, obligaron al mundo a
darle una lectura diferente a las relaciones sociales. La industria bélica en
Estados Unidos al norte, y el racismo del sur, provocó la migración de los
habitantes de Nueva Orleans a Chicago y Detroit.
Mano de obra dispuesta. Pero también los sonidos le dieron a Chicago un
carisma especial. La visión del emigrante ante la gran industria en una visión
exquisita del jazz. Los años veinte.
Dos movimientos armados ofrecieron el cuestionamiento directo al cambio de
paradigmas sociales. La Revolución Mexicana con sus cananas saltando a los
trenes; la Cristiada con sus mujeres resguardando el armamento en su interior.
Los movimientos sufragistas, las versiones de la izquierda mexicana, la
emigración a lo grande, toda una reconstrucción social para quien naciera en 1885

Aquí inicia la historia.
María Joaquina nació, según datos, un catorce de septiembre de 1885. María
Luisa Rodríguez Lee, una de sus biógrafas afirma la existencia de una acta
anterior (agosto), ambas en León Guanajuato.
A los seis años la familia se va a España, nación de origen del padre. Estudia
música con los maestros ya citados. Regresa a México en dónde conoce a su
esposo de quién toma su apellido. Pasa a ser María Grever.
No sé si sea aquí la confusión de las fechas, o sea posterior, lo cierto es la
aparición de otra fecha, el 16, la más acertada es la mencionada por Rodríguez
Lee. Y lo más exacto, la obra que la hace personaje.
Si hacemos la lectura a la obra de María Grever, nos encontramos con tres
fundamentos. La estructura neo impresionista, el manejo de personajes
operísticos (ojo, personajes); Con Lehár ya había pasado la etapa verista de la
opera, y el jazz, principalmente la escuela de Chicago.
Varios intérpretes trabajaron en la música de María Joaquina, diríamos con
toda entereza, pero principalmente, quien la llevó a la cúspide fue
Crescenciano Abel Exaltación de la Cruz José Francisco de Jesús Mojica
Montenegro y Chavarría, quien luego entró a la vida religiosa como Fray José
de Guadalupe Mojica, con una pieza: Júrame. Conocido tenor como José
Mojica,
Participó en el cine, en la radio. La Paramount Pictures fue la empresa
principal de difusión de su obra. Se le reconoce por su exquisitez y buen gusto
en las letras, además de la música. Se ve su capacidad de lectura, los autores
de quienes abreva. La estructura melódica, Un manejo del lenguaje en dónde
literatura y música está presente.

Escribió un método, el cual la hizo aún más indispensable en el mundo del
arte, más aún en esos tiempos de emigrantes, de cambios, de romper
paradigmas. Aprenda Usted Español por Medio de la Música; manual al cual,
más de un cantante de aquellos días acudió.
No pude encontrar con quien aprendió literatura. El manejo hecho a la
estructura, al manejo del lenguaje, la hizo llegar a otro nivel en el bolero,
genero en el cual más se le conoce.
El quince de diciembre de 1951 fallece. Rompe con los paradigmas de su
tiempo, con todos, menos con uno. Por eso la conocemos como María Grever.
La empresaria, la autora, la juglar de la escena. María Joaquina de la Portilla
Torres, falleció un quince de diciembre. Todo puede suceder cuando se nace
en las últimas del Siglo.

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