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Ante el fenómeno de los desaparecidos, también la autoridad está desaparecida

Rubén Ortega Montes
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CRIMEN Y CASTIGO

Rubén Ortega Montes*

Rubén Ortega Montes

Ante el fenómeno de los desaparecidos

Ante la indolencia de casa Jalisco y la falta de sensibilidad del señor gobernador, en el trato de las familias que han sido víctimas del delito de desaparición forzada o realizada por particulares, es necesario que cambie la política desarrollada hasta el momento.

Vivimos una crisis forense que no reconocida desde el palacio del gobierno estatal, no se trata con empatía ni con decoro a los ofendidos de dicho fenómeno criminal muestra de ello ocurre en la manifestación de este pasado domingo en la que la policía estatal se dedicó a retirar las fichas con fotografía y datos que se fueron fijando en los postes de la ciudad por dónde se iba pasando, sin importar ese trabajo que vienen realizando los colectivos y familiares, a falta de la acción de investigación.

Y por ende de procuración de justicia, no se diga de la nula respuesta de la policía de seguridad pública en coordinación con el conocido C5, C4, C3, o C2 que opera en los distintos municipios de la zona metropolitana de Guadalajara.

Y que de ninguna manera han logrado controlar, contener o erradicar dicho fenómeno delincuencial en el que las víctimas van desapareciendo del contexto familiar y social sin que parezca que le interese al gobierno en turno llámese federal, estatal o municipal, ya que sólo tratan la estadística de manera cuantitativa, olvidándose de las historias de vida de cada uno de los desaparecidos, de los familiares, de las personas que convivían con ellos, algunos de las causas que venían luchando y que hoy se quedan el vacío, porque además es una alerta para ponerse en la defensa de los derechos humanos y del activismo social.

Vaya pues estas reflexiones aunadas a las voces de expertos, especialistas, reporteros, periodistas, medios y ya en la ultima semana de los jerarcas de la iglesia católica que llaman a que termine esta toma de territorios, de funciones y actuaciones que no se pueden realizar en libertad, ya que día con día la delincuencia va tomando vidas, actividades, funciones, de toda índole, incluso de los empresariales, religiosas, profesionales y hasta de gobierno.

Además en el centro, el corazón de la ciudad de Guadalajara las letras del nombre de la capital se vieron teñidas con fotografía de personas desaparecidas, mismos que vuelven hacer revictimizados, invisibilizados, como si se quisiera desaparecer con pintura blanca, recordando el famoso papel maché de las letras conmemorativas del nombre de la perla tapatía.

Pero estas acciones más que limpiar el nombre de la ciudad lo manchan por la falta de sensibilidad humana, de solidaridad, de empatía, de resultados, de eficacia, de eficiencia por parte de las autoridades de seguridad pública, de la administración municipal, de procuración de justicia estatal,  por ende de la inactividad del poder judicial en la carencia de acción penal, la nula  imputación debido a la falta de resultados contundentes y de identificación de los victimarios que tienen al estado, a la zona metropolitana de Guadalajara cubierta de víctimas de desaparición.

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